«Nunca había visto nada así»

Miembros de la protectora sacan a los perros de las jaulas./ MARIETA
Miembros de la protectora sacan a los perros de las jaulas. / MARIETA

La Policía Local desaloja una finca de La Luz en la que estaban hacinados 147 perros

José Fernando Galán
JOSÉ FERNANDO GALÁNAvilés

La Policía Local inició a media tarde de ayer el desalojo de una finca próxima a La Luz en la que se hacinan 147 perros en insalubres condiciones bajo el cargo de una mujer, arrendataria del terreno. «Nunca había visto nada así, y mira que tengo visto. Me ha impresionado. Esto se tenía que haber hecho mucho antes», exclamaba la veterinaria de la Consejería de Medio Mural que supervisa la operación.

El desalojo ha sido ordenado por el Ayuntamiento «en cumplimiento de una serie de mandatos judiciales», según manifestó el concejal del área, Miguel Ángel García Balbuena, presente ayer durante el desalojo, y se prolongará los días necesarios para trasladar a todos los animales a una sociedad protectora de Siero contratada al efecto. Hasta entonces la finca se mantendrá precintada y bajo vigilancia policial.

El improvisado 'albergue' inició su actividad en 2005. «Desde entonces ha sido objeto de numerosas denuncias tanto de particulares como de protectoras, y hay una serie de autos judiciales que ordenan la demolición de estas casetas y el traslado de los perros. Hemos intentando negociarlo con la mujer y con las personas que de forma voluntaria y seguramente también con la mejor intención intentaban darles cobijo Lo que pasa es que no tienen capacidad para hacerlo, y se ha llegado a un punto en el que la situación es sencillamente insostenible. Solicitamos permiso a la propiedad de la finca y una vez lo conseguimos decidimos actuar ya. No se podía esperar ni un día más», recalcó el concejal.

La finca se sitúa al pie del ramal de acceso a la autovía del Cantábrico desde la Luz, a pie de carretera, en la margen izquierda, una zona rural próxima a Molleda en la que se diseminan varias viviendas, todas a cierta distancia de la finca. El desalojo se inició a las siete de la tarde y la veterinaria del Principado no necesitó mucho tiempo para extraer las primeras conclusiones.

El hedor y los lacónicos ladridos ya lo delataba. Los perros «están en una situación dramática. Varios están ciegos, incluso algunos no tienen ojos. Otros presentan fracturas abiertas, tumores, úlceras, heridas y todo tipo de enfermedades cutáneas. ¡Es que se ven las pulgas saltar! La práctica totalidad están desnutridos, y las condiciones son absolutamente insalubres, heces y porquería por todas partes. Esto no cumple ni las más elementales normas higiénico-sanitarias», lamentó.

Los 147 animales estaban encerrados en desvencijadas jaulas de hierro, cuatro o cinco en cada una, depositadas en una suerte de casetas construidas a base de madera y plástico, chabolas caninas.

El desalojo se llevó a cabo bajo la mirada de la mujer que estaba al cargo de los perros, Emilia Bernarda y dos de los voluntarios que colaboran con ellas, Covadonga Día y Raúl Robles. Los tres aseguraron que los perros están «en las mejores condiciones posibles y que el desalojo es ilegal». «Ni siquiera nos han enseñado la orden. Dicen que es de alcaldía, pero esto es una propiedad privada y por tanto suponemos que tendrá que haber una orden judicial. Y no la tienen», acusaban.

Abandonados

En cuanto a los animales, «unos los fuimos recogiendo de las calles y otros no los han traído. Incluso la propia Policía Local. Es cierto que no están en las mejores condiciones posibles, pero por lo menos aquí comen, beben, tienen un techo y están limpios. También reciben cuidados por parte de una veterinaria que colabora con nosotros».

Los hasta ayer responsables de los perros aseguraron que llevaban «más o menos un año» negociando con el Ayuntamiento su traslado a distintas protectoras de animales. «Nos dijeron que les fuéramos dando salida, y en eso estábamos. Mañana mismo (por hoy) iba a venir una protectora de Navia a recoger a los primeros, que ya estaban preparados. Se les había vacunado, desparasitado y puesto el microchip, y ahora, sin más, el Ayuntamiento viene y se los lleva a todos. La culpa es de esa sociedad protectora, que es la que no ha denunciado».

Se referían a la Fundación Protectora de Animales Principado de Asturias, de gestión privada, la misma que el Ayuntamiento ha contratado para dar cobijo a los perros. Su propietaria, Alejandra Mier, también estaba ayer presente. «Nunca había visto unos perros en tan malas condiciones. Sucios, enfermos, desnutridos, hacinados en una jaulas llenas de salientes que les causaban lesiones y en las que apenas podían moverse. Son los perros más necesitados de Asturias», clamó.

Treinta ya durmieron anoche en el centro de cuarentena del que será su nuevo hogar. El desalojo continuará hoy viernes con la presencia de un equipo de cuatro veterinario que se encargará de ir desparasitándolos y vacunándolos antes de subirlos al camión y bajo vigilancia policial. Mientras, Avilés continúa sin perrera. La última se situaba en las dunas de El Espartal y fue demolida en 2001. Recientemente, doce ayuntamientos han constituido un consorcio cuyo fin es construir uno de ámbito supramunicipal.

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