El exviceconsejero de Comunicación de Presidencia escuchó a Grueso referir «quejas» por las tensiones económicas en el Niemeyer

Víctor Suárez, en su declaración hoy, en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial en la que se está juzgando el 'caso Niemeyer' ha declarado que este centro fue un proyecto «clave, impulsado con la mayor intensidad por parte del Gobierno»

Cristina Del Río
CRISTINA DEL RÍOAvilés

Víctor Suárez, viceconsejero de Comunicación de Presidencia entre 2007 y 2011 escuchó «quejas y tensiones» de Natalio Grueso sobre la tesorería del Niemeyer en sus despachos con el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, al que él habitualmente acompañaba. En su declaración hoy, en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial en la que se está juzgando el 'caso Niemeyer' ha declarado que este centro fue un proyecto «clave, impulsado con la mayor intensidad por parte del Gobierno» y en el que «todo el mundo se volcó de manera positiva para que todo saliera bien». Ha asegurado que desde su gabinete se llevaba toda la coordinación técnica y estratégica del mismo, pero sin funciones ejecutivas y mucho menos económicas, aunque sí ha reconocido haber escuchado las «quejas» del exdirector del Centro Niemeyer, Natalio Grueso, por las tensiones financieras.

Indicó que acompañó la fase inicial de este proyecto con el objetivo de que «tuviera la mejor difusión posible como imagen y marca, pero enseguida me doy cuenta de que es tal el resultado positivo que está teniendo esa gestión hecha por don Natalio que poco más puedo hacer». Un nivel cuantitativo que no se atrevió a precisar, pero sobre el que aludió a una valoración que hablaba de millones.

Sobre la implicación del expresidente del Principado afirmó que era «muy frecuente que acudiera a actos de la propia Fundación» en los que, sin que mediara una cita o reunión oficial, despachaba con Natalio Grueso.

El artista Hugo Fontela, uno de los testigos del día de hoy, ha explicado que fueron Grueso y su entonces mujer Judit Pereiro los que le propusieron montar una exposición en el Centro Niemeyer y a él le pareció interesante. No cobró nada, aunque los costes del traslado de la obra, el montaje y el catálogo corrió a cargo de la Fundación, al igual que el primero de los dos viajes que realizó a Río de Janeiro para conocer el proyecto arquitectónico en profundidad de la mano de Oscar Niemeyer. Aclaró que solo le pagaron el viaje y no los gastos y que el segundo viaje corrió a su cargo, al igual que sus desplazamientos a Asturias. «Solo me pagaron las tres o cuatro noches que pasé en el hotel en Avilés durante el montaje de la exposición», afirmó.

Por su parte, el mozo de equipajes del hotel de cinco estrellas de Avilés aseguró que este era el «cuartel general» del Centro Niemeyer en sus inicios y que «estaban habitualmente allí presentado el proyecto, que por aquel entonces se desconocía qué iba a ser». Afirmó que en muchas ocasiones las habitaciones se reservaban a nombre de la Fundación o del propio Natalio Grueso para preservar la intimidad del invitado.

Mañana se reanuda el juicio con las declaraciones de dos exconsejeras de Cultura y expresidentas del Patronato de la Fundación, Encarnación Rodríguez Cañas y Mercedes Álvarez.