Los trabajadores intoxicados en AZSA en huelga de hambre reciben el apoyo de la comarca

Los manifestantes recorrieron el trayecto que hay desde la acampada en la que se mantienen en huelga de hambre hasta la entrada a Asturiana de Zinc. / MARIETA

Doscientas personas se manifiestan desde la zona de acampada hasta la factoría y exigen una solución a su situación extrema

J. F. GALÁN AVILÉS.

«Ver aquí a a tanta gente nos sube el ánimo. Ahora nos sentimos bien, pero cuando caiga la noche... Estamos bastante mal. Ya son nueve días sin comer, pero vamos a seguir hasta el final». David Román, uno de los tres trabajadores intoxicados por mercurio en el accidente registrado en la planta castrillonense de Asturiana de Zinc en 2012 que se mantienen en huelga de hambre acampados a las puertas de la factoría, agradecía así la visita de las cerca de doscientas que ayer se concentraron en la zona para mostrarles su apoyo. Unos eran políticos o representante de distintos colectivos vecinales, y la mayoría ciudadanos anónimos y familiares.

El mensaje no cambió. «Lo único que pedimos es atención médica especializada para toda la vida por parte de un equipo médico que incluya un toxicólogo», figura que no está recogida en los cuadrados del Servicio de Salud del Principado de Asturias ni tampoco en los de la mutua, Fremap, los dos órganos que les atienden.

Consideran que es la única fórmula de aliviar las secuelas de aquel accidente. «Yo tomo dieciséis pastillas diarias. Estoy sordo de un oído, del otro oigo mal y tengo problemas visuales y urológicos. También artrosis, ayer (por el martes) me diagnosticaron Parkinson y llevo dieciocho meses sin cobrar un euro. No pedimos una compensación económica, solo atención médica especializada», recalcó Román. Pese al frío, iba en chanclas. «Los pies me arden. Siempre están así, tengo que dormir sentado».

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Las secuelas «son para toda la vida, y van a más». Víctor Calota, otro de los trabajadores acampados y el único de los tres que tiene la incapacidad absoluta por enfermedad profesional -sus dos compañeros mantienen abierta la vía judicial- dirigió sus críticas contra el director de la planta castrillonense de AZSA, Jaime Arias. «Es una vergüenza. Pedimos un cambio de interlocutor, hablar con un representante de Glencore», la multinacional suiza a la que pertenece Asturiana de Zinc. Al igual que sus compañeros, el mercurio y el ayuno hacen mella en su salud. «Cada día nos cuesta más levantarnos, pero vamos a seguir. No pedimos dinero, solo que se nos brinde la atención médica que necesitamos».

«¿Si no tenemos salud, para qué vamos a querer dinero?». Al igual que el de sus compañeros, el rostro de Carlos Acevedo habla por sí solo. «Nueve días sin comer son muchos, y más cuando el mercurio te debilita el cuerpo y tienes que medicarte. Fuerza no mucha, moral toda». Con todo, se muestra moderadamente optimista. «Esperamos que esto no se prolongue demasiado. Queremos llegar a un acuerdo, pero los que tienen que hablar son ellos. Nosotros lo tenemos claro: vamos a seguir hasta el final», añadió Acevedo, que agradeció al Ayuntamiento de Castrillón que haya instalado la caseta de obra en la que duermen, dotada de luz y calefacción.

Su hermana, Dori Acevedo, es la presidenta de la Asociación Asturiana de Intoxicados por Metales Pesados y Mercurio y Agentes Químicos y su portavoz. «Apelamos a su humanidad para solucionar esta tragedia. ¡Intoxicados solución ya!», grito que fue repetido una y otra vez por los presentes.

Ángela Vallina, eurodiputada por IU y alcaldesa de Castrillón en el momento en que se registró el accidente, fue de las primeras en llegar. «Es vergonzoso que a estas alturas todavía tengan que seguir peleando por sus derechos, para que se atienda dignamente a los afectados por la que ha sido la mayor intoxicación por mercurio en Europa. Su salud se debilita día a día y no pasa nada. Hay que defender la industria, pero también hay que asumir las responsabilidades», manifestó.

El diputado regional del PP Carlos Suárez también se sumó a la concentración. «Vengo para interesarme por la salud de los huelguistas y conocer el estado de las negociaciones, lo que no veo bien es que se utilice políticamente una situación tan dramática como esta», dijo en primer lugar. Suárez es cirujano. «Piden un toxicólogo, y parece razonable que forme parte del equipo interdisciplinar que les atiende. Lo que me cuesta mucho entender es que solo por eso se haya llegado a esta situación tan dramática».

El portavoz parlamentario de Podemos, Enrique López, apunta a la empresa como «responsable de lo sucedido y como la que debe hacerse responsable de las atenciones médicas especializadas que precisan». En su opinión, AZSA «se está limpiando las manos» y las administraciones públicas deberían de exigirle «de una forma contundente» que asuma su responsabilidad.

Petición a la Consejería

El diputado de Ciudadanos Armando Fernández Bartolomé, anunció que va a pedir «de manera rigurosa y absoluta» a la consejería de Sanidad «que cumpla con la iniciativa aprobada en su día para que se vuelva a establecer una relación con la mutua para que estos trabajadores tengan una atención sanitaria integral». El PSOE estaba representado por el portavoz municipal de Castrillón, Javier González, que reclamó que se abran «vías de encuentro para dar con una solución definitiva a su situación».

Tras las intervenciones, los presentes marcharon hacia la cercana puerta de la factoría al grito de «¡Intoxicados solución!» y tras una pancarta en la que se leía los siguiente: «Nuestra salud antes que sus beneficios. Azsa/Glencore culpables».

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