El Thyssen exhibe a un Zurbarán que transciende su encasillamiento como pintor místico

Un visitante contempla la pintura ‘San Antonio Abad’, de Zurbarán, en el Museo Thyssen./
Un visitante contempla la pintura ‘San Antonio Abad’, de Zurbarán, en el Museo Thyssen.

La pinacoteca expone 63 obras, incluidas las más recientes atribuciones y piezas nunca vista en España

ANTONIO PANIAGUAMadrid

El Museo Thyssen ofrece nuevas claves para interpretar a Francisco de Zurbarán. La muestra 'Zurbarán: una nueva mirada', que se inaugura hoy, es toda una puesta al día de la producción del pintor, cuya figura crece con los años. Las obras que se exhiben incluyen desde sus primeros encargos hasta los lienzos más relevantes de su periodo de madurez, junto a cuadros inéditos o recuperados en los últimos años y que nunca habían sido vistos en España.

La historiadora francesa Odile Delenda, experta en Zurbarán y autora del catálogo razonado, y Mar Bororia, jefa del área de Pintura Antigua del Thyssen, consideran que el artista se adelantó a su tiempo, lo que explica en parte su prematura olvido. Zurbarán fue mucho más que un pintor místico: ejecutó un sinfín de encargos gracias a la ayuda de numerosos artistas de su taller y colaboró en la decoración del Salón del Reino del Palacio del Buen Retiro.

"En el XVIII fue postergado. Después los románticos franceses se entusiasmaron con él y le convirtieron en la figura central de la pintura española», asegura Delenda, comisaria de la exposición. La especialista cree que se ha ofrecido del maestro extremeño una visión reduccionista. "Fue un pintor de lo cotidiano, de manera que transformaba lo cotidiano en religioso".

Contemporáneo de Velázquez, quien eclipsó su arte, la dimensión realista y mística de su pintura y su personalísima manera de abordar los distintos temas han convertido a Zurbarán en un maestro fundamental, alabado por las corrientes pictóricas más modernas.

Hacía mucho tiempo que no se exponían sus cuadros. La última muestra tuvo lugar en 1988 en el Museo de Prado. Luego se han organizado pequeñas exhibiciones dedicadas a aspectos concretos, pero ninguna, salvo la celebrada en Sevilla hace diez años, abordó toda la complejidad del artista.

Piezas restauradas

La exposición, que viajará en octubre al Museo Kunstpalast de Düsseldorf, reúne 63 obras, en su mayoría de gran formato, incluidas sus más recientes atribuciones. Algunas de las piezas que se exhiben se han restaurado para esta ocasión.

Cuando Odile Delenda hizo su catálogo razonado, pensó que se tomaría un respiro. Pero ni mucho menos su trabajo está terminado, entre otras cosas porque cada semana aparecen noticias de la aparición de un nuevo cuadro del pintor, aunque sólo uno de cada cien es auténtico. Delenda cifra en unas 300 las obras que pertenecen realmente al genio nacido en Fuente de Canos (Badajoz).

Del millar de obras que analizó en su día, unas 700 estaban mal atribuidas, lo que constituye una purga en toda regla. Obras de asunto mitológico y retratos completan la amplia producción de temática religiosa a lo largo de las siete salas de la exposición.

Autores vinculados

En la exposición se dedica especial atención a los pintores que colaboraron con Zurbarán en su taller. Entre ellos figuran Juan Luis Zambrano, los hermanos Francisco y Miguel Polanco, Ignacio de Ríes, Bernabé de Ayala y el Maestro de Besançon. Especial interés merece Juan de Zurbarán, segundo de los diez hijos del maestro. Discípulo aventajado, fue un espléndido pintor de bodegones.

Entre las obras maestras presentes en la muestra se encuentra 'San Serapio', realizado en su años de juventud; 'La adoración de los Magos', procedente del Museo de Grenoble; 'El martirio de Santiago', cedida por el Prado; y 'San Francisco en meditación', de la National Gallery de Londres.