«Cuanto más sé de la justicia de Florida, más fiable me parece la española»

Nacho Carretero con su libro 'En el corredor de la muerte'. :: EFE/
Nacho Carretero con su libro 'En el corredor de la muerte'. :: EFE

Hoy estará en la Semana Negra con el libro que recoge el caso de Pablo Ibar

M. F. ANTUÑA

Hoy llega a la Semana Negra con 'En el corredor de la muerte' (Espasa), un libro que recoge la historia de Pablo Ibar, condenado primero a muerte y ahora a cadena perpetua por un triple asesinato en Estados Unidos y que lleva desde 1994 clamando su inocencia. Nacho Carretero (La Coruña, 1981) repite con este libro la aventura de 'Fariña', que se corvirtió en serie televisiva de éxito. En septiembre se verá en Movistar con Miguel Ángel Silvestre en la piel de Ibar. A las 20.30 horas, en la carpa A Quemarropa y en el marco del Aula de Cultura de EL COMERCIO, hablará de todo ello.

-Tras leer su libro la pregunta es: ¿en qué mundo vivimos?

-En un mundo en el que pueden ocurrir cosas así y de hecho ocurren, y ahí debe estar el periodismo, la narrativa, para contarlo. En realidad la de Pablo Ibar es una de esas historias que preferimos pensar que no existen. Cuanta más luz se arroje, más opciones de que se reviertan estas situaciones y tengamos un mundo mejor.

-¿Por qué esta historia?

-Inercia periodística, cuando te encuentras una historia potente salta una alerta. A mí me paso con este caso, lo descubrí en 2011, entrevisté a Tanya, la mujer de Pablo, me contó cuál era la situación y se convirtió en una historia de la que no podía despegarme.

-El suyo es un libro inacabado.

-Va en paralelo a una historia real y eso genera una vinculación emocional muy grande que exige rigurosidad y empatía. Tanto en el libro como en la serie se ha trabajado con muchísima delicadeza, el grueso de la historia está contado, sabemos ahora el final en falso de que Pablo ha sido liberado de la pena de muerte y queda el epílogo de si logrará por fin demostrar su inocencia.

-¿Qué va a pasar?

-Es un desafío colosal; ya lo era salir del corredor de la muerte. El sistema judicial de Florida es muy conservador, es complicado revertir una sentencia contraria, necesita medios económicos bestiales y apoyo grande, y dispone de ello, pero todo va muy despacio. Como contrapeso tiene una famila unida, con una mentalidad fortísima que nunca se va a rendir.

-¿Usted lo ha pasado mal?

-No es fácil trabajar sobre una historia con la que tienes una vinculación emocional. Es duro, conozco a la familia, a Pablo, empatizas, te pones en su piel y la cabeza a veces te juega malas pasadas.

-¿Qué va a significar la serie?

-Más visibilidad. Como cualquier causa, lo primordial es que sea conocida y que no caiga en el olvido. En lo emocional, para Pablo y su familia es mucho más importante de lo que la gente cree y después en lo puramente material, en lo económico, necesitan ayuda para costearse una defensa que pasa del millón de dólares.

-En pocas palabras, ¿qué pasó para llegar hasta aquí?

-Es extremadamente complejo. Estamos ante un caso en el que una persona es detenida y acusada con pruebas discutibles que en un juicio normal con toda probabilidad hubiera sido absuelto, pero el abogado de oficio no le defendió adecuadamente, padeció indefensión y acabó en una condena a muerte. A partir de ahí es una espiral.

-Tanya, su mujer, se casó con él y tuvo a sus hijos cuando ya estaba preso. ¿Cómo es ella?

-Cada vez que tengo la oportunidad de hablar con ella aprendo algo, puede sonar a frase hecha pero es verdad. Su felicidad es estar al lado de Pablo, tiene un corazón gigantesto, una bondad ilimitada y además es muy realista, tiene un discurso pragmático, huye de cualquier romantización.

-¿Cuántos Pablo Ibar puede haber en EE UU?

-Con que haya uno ya se demuestra que la justicia no es infalible.

-¿En España?

-Los habrá en todas partes, pero el sistema en España es más garantista. En un escenario como el de Pablo, en el que ninguna prueba demuestra su culpabilidad, en España estaría libre.

-¿Malos tiempos para la presunción de inocencia en España?

-Cuanto más conozco de este caso y de la justicia de Florida, más fiable me parece la española. Hay mucho margen de mejora, pero en general vivimos en un estado de derecho, yo vivo tranquilo. No se dan atrocidades en forma de injusticia y la presunción de inocencia existe.

-Lo decía por los juicios paralelos, la condena de Twitter.

-Es difícil de controlar. Con las redes sociales los juicios paralelos son muy visibles y rápidos. Es la turba, la respuesta nacida de la indignación, el enfado, el prejuicio; antes se salía con antorchas y ahora se sale a Twitter. Exige un ejercicio de madurez, lo que debería ser más fácil de corregir es que el periodismo no caiga en eso, sea prudente y frío.

-¿Ya ha visto la serie?

-Estoy estusiasmado. Es maravilloso lo que han hecho: se ha recreado una historia durísima con senbilidad y respeto.

-¿Qué será lo próximo?

-Quiero seguir este camino en el que el periodismo y audiovisual van de la mano.