Apertura de año con Rossini y Strauss

El director de orquesta Lucas Macías saluda al inicio del concierto. / FOTOS: ÁLEX PIÑA
El director de orquesta Lucas Macías saluda al inicio del concierto. / FOTOS: ÁLEX PIÑA

Lucas Macías se estrenó con Oviedo Filarmonía en un Campaomor lleno para la cita | Una delegación de ochenta vecinos y paisanos del director onubense acudió al concierto

DIEGO MEDRANO OVIEDO.

El Concierto de Año Nuevo en el Teatro Campoamor de Oviedo fue ayer el estreno oficial de Luis Macías Navarro como director de la orquesta Oviedo Filarmonía (nacida como Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo en 1999). El prólogo al concierto fue el recibimiento por parte del alcalde de Oviedo, Wenceslao López, y del concejal responsable de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, en el Salón de Te del Teatro Campoamor a una delegación de ochenta personas, vecinos y paisanos de Lucas Macías en Huelva, que no quisieron perderse dicho evento. Wenceslao López y Sánchez Ramos fueron calurosos en la acogida, hablaron de una ópera para todos, especialmente para las clases humildes que pagan sus impuestos, y subrayaron el compromiso con la música, junto con la literatura, de todo el consistorio municipal para su ciudad.

El ambiente del patio de butacas destacaba por su jovialidad y escaso encorsetamiento: mucha gente joven y pocos esmóquines o trajes de gala. Los calurosos aplausos en cada cuadro musical marcaron la jornada. Una primera parte donde el repertorio fue Rossini (obertura de 'La urraca ladrona') y Strauss hijo ('Voces de la primavera', 'Polka Ana', 'Schenellpost Polka' y 'Vals del Emperador'). Música acuática, música repleta de alegría y armonía, fondos de escenario con gran protagonismo de colores cálidos, amplio protagonismo de chelos y vientos, diversos guiños del director. Partitura vivaz, armónica, en una mezcla prodigiosa de realismo y dramatismo. Mucho más que gracia: ética y estética al servicio de la mejor sonrisa.

La segunda parte, tras el habitual receso, siguió con Strauss hijo en los dos temas iniciales, 'El Murciélago' y 'Vida del artista', para llegar a un festivo y ocurrente Offenbach de puro can-can ('Orfeo en los infiernos'), seguir con Chaikovski ('La Bella Durmiente') y acabar con Strauss ('El Danubio Azul'). Fue el momento en que Lucas Macías Navarro, micrófono en mano, felicitó el año a todos los asistentes y pidió un mejor entendimiento, una loa a la escucha, esencia de la música, para llegar todos los españoles a mejor puerto. El fin de fiesta o colofón, sin presencia escrita en el repertorio, fue la marcha Radetzky, donde las palmadas del público se hilaban según los gestos del director y la complicidad grupal de toda la orquesta.

Privilegiado

Lucas Macías Navarro, quien se siente privilegiado por liderar el presente proyecto musical con Oviedo Filarmonía, realizó su debut como director en el Teatro Colón de Buenos Aires (2014) tras una brillante carrera como uno de los principales oboístas del mundo, siendo principal de la Royal Concertgebouw Orchestra y Lucerne Festival Orchestra y miembro fundador de la Orquesta Mozart junto a Claudio Abbado, mentor con el que adquiere un profundo conocimiento tanto de repertorio camerístico como sinfónico. El joven director comenzó sus estudios musicales con nueve años, más tarde fue aceptado en la clase de oboe de Heinz Holliger en la Universidad de Friburgo, continua su formación en la Academia Karajan de la Filarmónica de Berlín y en Ginebra con Maurice Bourgue. En su currículum no faltan los premios internacionales ni el estudio de dirección con Mark Stringer en la Universidad de Música y Artes Escénicas de Viena.

 

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