Un paseo musical por todo el mundo

La iglesia de San José, abarrotada para seguir el concierto, dirigido por Santi Novoa. /  FOTOS: PAÑEDA
La iglesia de San José, abarrotada para seguir el concierto, dirigido por Santi Novoa. / FOTOS: PAÑEDA

La Polifónica Gijonesa llena la iglesia de San José con su concierto de Navidad

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA GIJÓN.

El concierto de Navidad de la Coral Polifónica Gijonesa Anselmo Solar es una cita ya clásica de estas fiestas desde hace veintitrés años y siempre ha contado con el favor del público, que abarrota cada 25 de diciembre el recital de la formación dirigida por Santi Novoa. Ayer no fue una excepción y los bancos de la iglesia de San José -el escenario habitual de este concierto, que cuenta con el patrocinio de EL COMERCIO- se volvieron a llenar para escuchar un programa en el que, como viene siendo costumbre, se alternan villancicos populares, cultos, piezas sacras y alguna divertida sorpresa.

En esta ocasión, Santi Novoa eligió un programa variado con guiños a piezas imprescindibles en cualquier concierto navideño como 'Adeste fideles' (en la armonizacion de David Willcocks) o el 'Kirie en do menor' de Mozart con obras de autores contemporaneos, e incluso alguna perla con claro sabor asturiano para aderezarlas.

Abrieron con una contenida 'Adeste fideles' y siguieron con una bella interpretación de 'La nuit' de Rameau, no sin antes escuchar la queja del director por que se habían abierto las puertas del templo con demasiada premura, «impidiendo que el coro pudiese colocarse previamente para probar las voces». Rogó disculpas por las posibles deficiencias en el desarrollo del concierto (uno de los más masivos, con el público llenando de pie los pasillos laterales) y llegó después el primer pellizco con sabor asturiano, lapieza 'Esta noche, caballeros', del que fuera director de la Orquesta de Cámara de Oviedo Benito Lauret.

A pesar de las inconveniencias advertidas por el director, sonaron estupendamente 'Ring christmas belles', de Mykola Leontovich, un sutil 'Cant dels ocells', en la versión de Enric Ribó, y una aplaudida 'O holy night', de Adolphe Adam. Igualmente ovacionado fue el 'Kyrie' de Mozart. Novoa pareció abandonar su inicial disgusto para saludar al público en su estilo espontáneo, recordando que «no es fácil hacer un concierto al día siguiente de Nochebuena» y que a él mismo no le resultaba prudente «andar llamando a los miembros del coro sin saber si estaba molestando», dijo a modo de agradecimiento a los integrantes de la Polifónica.

Emotiva sonó también 'Slava v vychinih bogou', de Mikhail Strokine, y sonaron nuevos aplausos para el villancico asturiano 'Repica y repica el panderu'. La siguieron otros dos clásicos populares españoles de estas fiestas: el 'Fum, fum, fum' y el 'Rin, Rin', ejemplos de lo distinta que es la tradición de nuestro país de la expresada en la natividad alemana o de la anglosajona, con villancicos como el del contemporáneo John Rutter 'Candleight Carol', que popularizaría Neil Diamond. O la pieza que la seguiría, 'White Christmas', de Irving Berlin, que conocemos por la casi canónica versión de Bing Crosby.

El concierto fue avanzando con el calor del público en su viaje musical por todo el mundo. Y se acogió con fervor 'Carol of the drum', de Katherine K. Davis, ( conocida aquí por la versión del tamboritero de Raphael). Hermoso y con brío se oiría 'El mensaje de los ángeles' de Francois Gevaert. Y el final fue compartido con un hit de todas las latitudes navideñas, el 'Noche de paz' con simpática introducción de Novoa : «Para que se escuche en Poniente, en el Natahoyo, en todo Xixón». Después felicitó la Navidad en nombre de la Polifónica «y de este chico con melena, para que pasen unas buenas fiestas». Y a la vista del resultado final del concierto, muy aplaudido, exclamó agradecido «¡hermoso Gijón!», aunque no hubo bises. El próximo año la Polifónica gijonesa celebrará los 70 de su fundación de mano del músico que hoy lleva en su nombre.