«De día sueño con retirarme, de noche con ser torero»

Daniel Pérez, en un partido con el Belenos en el Muro de Zaro
Morante, con su puro, ayer en El Bibio. :: DAMIÁN ARIENZA

Morante de la Puebla mantiene que el miedo es una compañía continua en la profesión que le atrapó de niño

LAURA ARAUJO

José Antonio Morante Camacho (1979), Morante de la Puebla, toma su nombre del municipio sevillano en el que nació. Ayer se fue de El Bibio con una oreja y dejó sin matar al toro que cerraba plaza. Antes de aprender a andar, ya tenía claro que quería ser torero. Apenas diez años después se vistió de luces por primera vez, en Villamanrique de la Condesa, en Sevilla. Su debut como novillero lo realizó en Madrid, en 1995. Al año siguiente debuta en Sevilla y toma la alternativa en Burgos en 1997. A pesar de haberse retirado varias veces, este año vuelve a torear con más fuerza que nunca.

-¿Cómo ve el estado de salud de la tauromaquia?

-Aguantando los envites de la globalización. El toreo es una cultura que no es fácil de comprender. A la vista de todo el mundo está la división propia de quien no entiende o quien no comparte esta actividad. Hay sensibilidades más extremas. Hay gente que se sensibiliza con la muerte de una mosca. Se creen que la vida es la maravilla de las maravillas y no es así.

-¿Cree que se seguirá manteniendo la tradición del toreo muchos años?

-Espero que sí. Es una identificación tan nuestra, tan propia que no deberíamos dejar que se pierda.

-¿Algún referente?

-Siempre me he fijado en los buenos toreros, como Ordóñez, De Paula y Romero. Pero referentes como tal no tengo. Mi referente lo intento buscar en mí.

-¿Siempre tuvo claro que quería ser torero?

-Siempre, desde pequeño. Yo era de los niños que ves con el capote y la muletilla, que apenas han aprendido a andar y todo lo que saben decir es 'ole' y 'torero'. Son cosas que da la tierra.

-¿Siente miedo cuando torea?

-Claro. Es un miedo raro porque no puedes retroceder. Estás en el ruedo y tienes la preocupación de lo que va a pasar. El miedo es una compañía continua.

-¿Cómo se domina?

-Es difícil. El toro es el mayor dominador, porque uno se imagina siempre todo lo peor que puede pasar. Sin embargo, después sale el animal y a veces da la sensación, incluso, de que no hay peligro. Ese es el juego que te permite avanzar. Se dice que Dios aprieta, pero nunca ahoga.

-¿Cuál es el momento en el que peor lo pasa?

-Depende sobre todo de las intenciones del toro. El miedo más agobiante es el invisible, cuando no está el toro y te imaginas cosas malas. Cuando está el toro, hay miedo, pero ya es algo que tienes que solucionar. Es distinto.

-¿Alguna plaza favorita?

-Hay plazas que se dan mejor o peor. Este año reaparecí en Jerez y es una de las que más me gustan. -¿Manías o costumbres antes de torear?

-Procuro no tenerlas.

-¿Se ha planteado retirarse por completo del toreo?

-En muchas ocasiones. A veces por el día estoy deseando retirarme y por la noche sueño con ser torero.

-¿Cuál es su descanso?

-En el pueblo donde vivo, la Puebla del Río. Y tengo una casa en la playa y me quedo allí con mi familia en verano. Voy y vengo.

 

Fotos

Vídeos