Baloncesto | LEB Oro

Tarde perfecta en Pumarín

El local Roope Ahonen, en un instante del partido disputado anoche en Pumarín. / PABLO ,LORENZANA
El local Roope Ahonen, en un instante del partido disputado anoche en Pumarín. / PABLO ,LORENZANA

En un espectacular partido de Óliver Arteaga el Liberbank Oviedo logró la octava victoria de la temporada, y se sitúa tercero de la LEB Oro

HUGO VELASCO OVIEDO.

Después de un revuelto inicio de liga las aguas vuelven a su cauce normal a su paso por el Polideportivo de Pumarín, donde el Liberbank Oviedo Baloncesto recuperó la alegría y vitalidad que tanto le caracterizó en campañas pasadas.

Un buen momento al que también le acompañan los resultados, ya que por segunda ocasión esta temporada los ovetenses lograron enlazar tres victorias de manera consecutiva, la última ayer por 73-58 ante el Levitec Huesca de Guillermo Arenas.

Con su octavo triunfo del año, tercero ante su afición, el Liberbank da un salto de gigante en la clasificación de la LEB Oro, al situarse tercero, a un triunfo del Palencia y a dos del todopoderoso Betis.

La tarde en Pumarín ya comenzó bien para el club ovetense antes incluso de que se pusiera el balón en juego ante el Huesca, ya que unas horas antes el conjunto de Liga EBA logró el segundo triunfo de la temporada, al imponerse, por 71-67 al Carbajosa.

Con la euforia de la victoria del filial los de Javi Rodríguez salieron con fuerza ante los oscenses, quienes fueron todo el partido a remolque en el marcador.

A lo largo del primer cuarto Sergio Llorente tomó las riendas del equipo. Una buena consistencia en defensa, unido al gran acierto en ataque, donde una jornada más los ovetenses mantuvieron su idilio en el lanzamiento exterior, con un 10 de 29 desde la línea de 6,75 metros al final de los cuarenta minutos, permitió a los de Javi Rodríguez finalizar el primer periodo doblando en el electrónico al Huesca (24-12).

La superioridad de los ovetenses fue en aumento con el pasos de los minutos, y sendos triples de Llorente y Davis Geks al comienzo del segundo cuarto, sirvieron para que el Huesca no creyese en la remontada. A pesar de una mejoría ofensiva de los de Arenas, que tuvieron a Lukas Aukstikalnis y Stojan Gjuroski como sus hombres más activos en la primera parte, llegando a reducir la desventaja por debajo de los diez puntos, gracias a a un parcial de 4-13 que frenó Javi Rodríguez con un tiempo muerto.

En este segundo cuarto se produjo uno de los grande momentos de la tarde, con el debut oficial de Josep Puerto, quien se perdió las once jornadas previas a consecuencia de unas molestias en la espalda. El alero valenciano dejó algún destello de su calidad, a pesar del excesivo tiempo de inactividad.

Quien volvió a brillar con luz propia, y como es tónica habitual en él, fue Óliver Arteaga, cuyo poderío sobre la pintura rompió en todo momento el dibujo defensivo de los de Arenas, que se iban al descanso trece abajo (40-27).

Tras la reanudación, las defensas de ambos equipos cobraron una mayor importancia, lo que frenó el ritmo de anotación. Los ovetenses tuvieron malas elecciones de tiros, lo que provocó muchas imprecisiones, así como varias pérdidas de balón, lo que mantuvo vivo a un Huesca que sostenía Rauno Nurger, y que echó en falta el mismo acierto de los ovetenses desde el perímetro.

En el último cuarto, y con los de Arenas a doce puntos, dos triples de Ignacio Rosa y Víctor Pérez, así como Arteaga desde la pintura, rompieron el encuentro a favor de los locales, quienes no iban a dejar escapar un importante triunfo.

Con el partido resuelto a favor de los locales, Rodríguez sacó de la pista a Arteaga, quien recibió de un Pumarín en pie la gran ovación de la tarde, para agradecerle su actuación, no sólo en el partido si no también en toda la temporada. El pívot tinerfeño firmó un doble-doble, con 22 puntos, 10 rebotes y 2 asistencias, convirtiéndose en el MVP del partido con 33 tantos de valoración.

Los minutos finales fueron una fiesta en la grada, que incluso se animó a hacer la ola.

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