Fórmula 1

Verstappen, el hombre que no necesita poles

Max Verstappen, apoyado por su afición./EP
Max Verstappen, apoyado por su afición. / EP

Con la victoria lograda en el Gran Premio de Hockenheim, el neerlandés suma siete victorias en F-1 y en ninguna de ellas salió desde lo más alto de la parrilla

JONAY ANTÓNMadrid

Lleva la velocidad en las venas y las ansias de ganar en la sangre. No es todavía un campeón del mundo pero Max Verstappen lleva cuatro años destacando en una Fórmula 1 que es dominada por la escudería Mercedes. Con 21 años, tiene carrera por delante y quién sabe si en el futuro ocupará un asiento en Ferrari o en las 'flechas plateadas', probablemente sí, por tiempo y juventud.

Su influencia por los coches se debe a su padre, Jos Verstappen, que corrió en F-1 a finales de la década de los noventa y a principios de nuevo siglo. El debut del hijo prometedor fue en el año 2015, al volante de un Toro Rosso con 17 años y 166 días, lo que provocó que fuese el debutante más joven de la historia. Asimismo, es el piloto de menor edad en puntuar en una carrera, en el Gran Premio de Malasia de 2015.

Un gen ganador, una actitud luchadora que se demuestra con el siguiente dato. Siete victorias y ninguna de ellas saliendo desde la pole position, aspecto que ninguno de los campeones mundiales de los últimos tiempos como Michael Schumacher, Mika Hakkinen, Fernando Alonso, Kimi Raikkönen, Jenson Button, Lewis Hamilton, Sebastian Vettel o Nico Rosberg no pudieron batir ya que lograron algún primer puesto en alguna que otra de sus primeras sesiones clasificatorias. Es más, Verstappen aún no tiene ninguna. Y sin dudas, es el mérito que tiene el natural de Hasselt (Bélgica) pero que utiliza nacionalidad holandesa. Sin tener nunca el mejor monoplaza y ser un polluelo en la parrilla pero que compite como un auténtico gallo cuando corre en la pista, ha conseguido unos datos que ilusiona a más de uno, especialmente, a la afición 'orange', que llenan las gradas de casi todos los circuitos del Mundial.

La primera gesta fue en el Gran Premio de de 2016. En aquella ocasión, Verstappen llegaba a Red Bull para sustituir a Danill Kyavt tras haberse disputado cuatro pruebas de aquel Campeonato del Mundo, una decisión polémica que creó una situación tensa en los días previos de comenzar los entrenamientos en el asfalto de Montmeló. Salió desde la cuarta plaza y acabó ganando una carrera en la que Rosberg y Hamilton, compañeros de equipo en Mercedes, se chocaron y abandonaron. De esta forma, se convirtió en el piloto más joven en liderar y ganar un GP con 18 años y 228 días.

La segunda sería en Malasia 2017. Verstappen tenía solo por delante a los dos Mercedes, que no rindieron como se esperaba en el siempre difícil circuito de Sepang. Asimismo, realizó una gran salida, que consiguió adelantar a Valtteri Bottas y posteriormente, realizar una gran defensa frente al finlandés. En la cuarta vuelta consiguió pasar a Hamilton y a partir de ahí, fue inalcanzable para los demás.

La tercera llegó unos meses después, en el Gran Premio de Méjico, que junto al de Austria, ha conseguido lograr dos victorias en cada uno de ellos. Partía desde el segundo puesto. Arrancó endiablado y fue a por un Vettel que se vio superado por la situación. Asimismo, Hamilton lograba aquel día su cuarto Mundial.

Tercero en el Mundial

La cuarta tuvo lugar en el Gran Premio de Austria de 2018. Aquí se junto el talento y la fortuna. En la clasificación, lograba subir una posición, del quinto al cuarto en detrimento de un Vettel que obstruyó a Carlos Sainz en su vuelta rápida personal en la Q2. Ya en la carrera, tuvo una lucha intensa con Raikkönen y se aprovechó de los dos abandonos de los Mercedes. Primero Bottas por un problema hidraúlico. Posteriormente, tenía que decir adiós un Hamilton que tuvo complicaciones en el combustible.

La quinta fue otra vez en el país mariachi. En la calificación definitiva, Verstappen acabó frustrado al quedar segundo, acusando al motor como factor clave para no conseguir la pole. Una primera posición que conseguiría su compañero de equipo por aquel entonces, Daniel Ricciardo. Pero las tornas se invertirían un día después. En la salida, el australiano salió lento y Verstappen mantuvo una gran lucha con Hamilton, que iría desinflándose a lo largo de la prueba. Clave fue la actuación de Ricciardo, que fue escudero del neerlandés taponando a ambos Ferrari hasta que rompió el motor a pocas vueltas del final pero que fue suficiente para contener a los Cavallino Rampante.

Las dos últimas se han producido en este último mes. De nuevo en el Red Bull Ring, Verstappen dio otra lección de conducción y de superación a las adversidades. Arrancó desde el segundo cajón de la parrilla pero esta vez, hizo una salida paupérrima que le hizo caer hasta la séptima plaza. Perdió una batalla pero no la guerra. Comenzó la escalada entre la séptima y décima vuelta, adelantando a Landon Norris y a Raikkönen. A falta de veinte, fue como un tiro, quitando las pegatinas a Vettel, a Bottas y llegando a las tres últimas protagonizando una lucha con Charles Leclerc de una intensidad escandalosa superando finalmente al monegasco, que perdía la oportunidad de conseguir su primer triunfo en la Formula 1.

En la locura de Hockenheim, donde reinó la lluvia y el caos, 'Mad Max' sacó de nuevo su repertorio. A pesar de perder posición con Bottas y cometer un trompo cuando su coche llevaba neumáticos de seco en una pista totalmente mojada, supo reponerse. Picardía lo llaman. Fue ver como Leclerc abandonó y decidió entrar a boxes para cambiar los neumáticos, esta vez, eligiendo los adecuados. A partir de ahí, fue un paseo triunfal para un Verstappen que sigue escribiendo poco a poco su historia en el mundo del motor y dejando una soberbia lección para la vida: no hace falta partir como primero para lograr el objetivo, en este caso, ocupar el lugar más alto del podio.