Once asturianos afectados por la quiebra del Espírito Santo reclaman 1,6 millones de euros

El abogado Jaime Castejón, impulsor de la plataforma. / ÁLEX PIÑA
El abogado Jaime Castejón, impulsor de la plataforma. / ÁLEX PIÑA

Constituyen una plataforma para intentar recuperar los fondos perdidos tras el rescate financiero del banco portugués en 2014

P. LAMADRIDGIJÓN.

Depositaron sus ahorros en productos bancarios que debían ser beneficiosos, pero acabaron perdiendo todos los fondos depositados en Banco Espírito Santo, que fue objeto de un rescate por parte del Banco de Portugal en 2014. En total, 1,6 millones de euros que se desvanecieron al pasar los activos a Novo Banco, una nueva entidad completamente saneada. En Espírito Santo solo quedaron las deudas y, pese a las demandas interpuestas por los clientes, nadie ha asumido aún las correspondientes responsabilidades sobre estas cantidades.

Once asturianos que intentan ahora recuperar su dinero en un proceso que se antoja tremendamente complicado. Entre ellos, un matrimonio que supera la sesentena y que, asesorada por su gestor bancario, de una entidad española, decidió invertir 150.000 euros en 2014. Los ahorros de toda una vida que habían sumado con el trabajo de él en un taller mecánico y el de ella como modista. El objetivo era comprar una vivienda para su hijo. Pero la maniobra del Banco de Portugal les ha dejado sin propiedad inmobiliaria y sin esa cuantiosa cantidad.

Otra pareja, en este caso formado por una auxiliar de enfermería y un ingeniero jubilado invirtieron 120.000 euros, también fruto del trabajo de ambos, y 40.000 más procedentes de una herencia. «No tenían grandes aspiraciones, pero, ya que el sueldo de él les permitía vivir holgadamente, pretendían hacer crecer sus ahorros», explica Jaime Castejón, del despacho Calzadilla Abogados, que se encarga de asesorar legalmente a varios afectados por el caso de Novo Banco. El letrado señala que esta disolución bancaria es diferente a otras por la creación de un banco 'bueno' (propiedad de un fondo formado por todos los bancos portugueses), que no se responsabilizó de los pasivos de Espírito Santo, el 'malo' en esta operación.

Ante la sospecha de que sus activos hayan pasado a manos del resto de entidades bancarias portuguesas, los inversores españoles interpusieron numerosas demandas. Alegaron que el proceso para transporte la directiva europea correspondiente para realizar el rescate no había sido correcto. Pero el Tribunal Supremo decretó, en una sentencia dictada el pasado mes de junio, que no era obligación de Novo Banco hacerse cargo de las deudas, por tanto de los fondos depositados por los clientes de estos productos financieros, en Espírito Santo.

Casi 250 inversores

El problema es que se trata de paquetes supeditados al valor de la entidad bancaria. «Si la empresa pierde valor, el bono también; al sacar el activo del banco, pasaron a valer cero», apunta Castejón. No obstante, el abogado deja espacio para la esperanza, ya que aún quedan recursos legales para tratar de recuperar el dinero.

Como la unión hace la fuerza, el letrado indica que es más provechoso para los perjudicados litigar en común. Por ello, ha impulsado la creación de una plataforma en Asturias, donde calcula que puede hacer «cerca de 250 afectados solo en Oviedo por inversiones directas». Además, se ha habilitado una dirección de correo electrónico -plataformaafectadosnovobanco@gmail.com- para los interesados en unirse al colectivo.