El sector turístico asturiano, «al límite» por la falta de mano de obra en plena temporada alta

Una camarera atiende una mesa en la plaza del Marqués, en el centro de Gijón. / CAROLINA SANTOS
Una camarera atiende una mesa en la plaza del Marqués, en el centro de Gijón. / CAROLINA SANTOS

El éxodo de jóvenes y la pérdida de población activa agrava el problema y lleva a algunos hosteleros a recortar el horario de apertura

LAURA CASTROGIJÓN.

A pesar de que los últimos datos reflejan que en Asturias hay 67.526 parados, son varios los sectores que no logran encontrar personal en Asturias para cubrir los puestos de trabajo que ofertan. La industria y la construcción llevan tiempo advirtiendo de este problema, pero el sector turístico y más concretamente el de la hostelería están viviendo una situación «límite» por la escasez de mano de obra en plena temporada alta. Tal es la magnitud del problema que algunos empresarios se han visto, incluso, obligados a recortar el horario de apertura de sus establecimientos.

Entre las principales causas de esta escasez de personal están el éxodo de jóvenes y la constante pérdida de población activa que sufre la región debido también a la abrumadora bajada de natalidad de los últimos años. Asturias es, de hecho, la comunidad española con el censo más envejecido, con casi un 26% de los habitantes por encima de 65 años.

La crisis demográfica y la emigración de jóvenes se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para los empresarios del sector turístico, que se ven cada vez más incapaces de hacer frente a las oleadas de visitantes. «Es un auténtico drama. Estamos al límite, hay negocios que lo tienen muy difícil para abrir estos meses porque no hay personal», explica Javier Martínez, vicepresidente de Otea y socio fundador del Grupo Gavia, uno de los mayores del sector hostelero asturiano. Asegura que aunque las condiciones laborales han mejorado en los últimos años, no están paliando el declive. «La gente joven se marcha y nosotros hacemos malabares para cubrir las plantillas», lamenta. Y muchos de los que se quedan, sostiene Tony Amieva, directivo de la Asociación de Campings de Asturias, no quieren el trabajo. «Los jóvenes en verano quieren tiempo libre y un horario reducido. Este sector exige un esfuerzo, pero también da trabajos muy dignos y ajustados al mercado actual», señala.

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La fuerte temporalidad que le caracteriza, sin embargo, le penaliza. «Quieren más estabilidad y la posibilidad de independizarse y sabemos que eso es difícil ahora mismo», reconoce Adriano Berdasco, presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (FASTUR). Asegura que el problema se multiplica por dos en las zonas rurales, pues si fijar población es difícil para las alas de Asturias, cuando se trata de retener y atraer jóvenes el reto ya es colosal. «Esto requiere un debate grande. El Principado tiene que tomar medidas cuánto antes para frenar este problema. Preveo un futuro muy complicado si no logramos retener población», remarca. Cada año es, de hecho, más complicado que el anterior. «Este verano estamos peor que nunca. Cada vez tenemos menos población joven y va a peor con los años», incide el presidente de la Unión de Hosteleros de Asturias, Óscar Gavino.

La estacionalidad del sector turístico también juega en su contra, pues «o eres estudiante, y cada vez quedan menos, o no te compensa trabajar solo en verano porque aspiras a algo más a largo plazo, más estable», señala Saúl Pascual, presidente de Incatur, la asociación de empresas de la comarca de los Picos de Europa. Y los últimos datos del Servicio de Empleo del Principado de Asturias (Sepepa), correspondientes al mes de junio, alimentan su estacionalidad y temporalidad. Solo 248 asturianos menores de 25 años lograron un contrato indefinido el pasado mes, frente a los 5.091 temporales. El sector servicios, copado principalmente por la hostelería, lidera las contrataciones de junio y lo hace con un abrumador peso de los acuerdos laborales que tienen fecha de caducidad. 27.875 contratos temporales, frente a 1.692. Las cifras hablan por sí solas.

A esto hay que sumar, insisten los sindicatos, que el sector de la hostelería tiene pendiente la negociación colectiva de su convenio desde hace varios años y por tanto las condiciones laborales tienen mucho margen de mejora. De hecho, el registro horario obligado impulsado por el Gobierno central tiene como principal objetivo frenar los abusos de jornada en sectores como el de la hostelería, que sobre todo en la temporada alta registra un elevado número de horas extra.

Una actuación urgente

Algunos partidos políticos alertan de que el problema está lejos de solucionarse. «Las política del tira que libras a base de grandes empresas no sirven. Este es el principio de una situación que se va a agravar porque no vemos un compromiso de los ejecutivos por paliarla», critica Nuria Rodríguez, diputada y portavoz de Podemos Asturias. La solución pasa por actuar de manera urgente, dicen los populares, y la única solución, en palabras del portavoz de Economía de la formación, Pablo González, es «crear un ecosistema atractivo en la región que permite la llegada de nuevas empresas». Y debe combinarse, a juicio de Ángela Vallina, portavoz de IU, con planes de formación adaptados a las necesidades del tejido productivo.

Hasta ahora «ha habido una fallida política de atracción de inversiones por parte del PSOE», según remarca Laura Pérez, portavoz de Ciudadanos. Foro, por su parte, exige ayudas directas a la natalidad y la creación de empleo «estable, cualificado y bien remunerado para evitar el éxodo laboral de nuestros jóvenes», explicó su portavoz Adrián Pumares.