«Vamos a Madrid porque tenemos razón», reivindican los trabajadores de Alcoa

Los participantes en la movilización, a su llegada a la sede de Delegación del Gobierno, en Oviedo, donde fueron recibidos por amigos y familiares. / MARIO ROJAS
Los participantes en la movilización, a su llegada a la sede de Delegación del Gobierno, en Oviedo, donde fueron recibidos por amigos y familiares. / MARIO ROJAS

La 'marcha del aluminio' recorrió a pie la distancia entre la fábrica avilesina y Delegación del Gobierno, en Oviedo, al grito de «Alcoa se salva luchando»

EDUARDO PANEQUEGIJÓN.

Se puede decir más alto pero no más claro. El medio centenar de trabajadores de Alcoa que recorrieron a pie la distancia entre la planta en San Balandrán, en Avilés, y la sede de la Delegación del Gobierno, en Oviedo, se vieron reflejados en la proclama que lanzó el presidente de su comité de empresa, José Manuel Gómez de la Uz: «Sabemos hacer aluminio y queremos seguir haciéndolo muchísimo tiempo». Ese tiempo es, precisamente, contra el que luchan, puesto que el 30 de junio, la fecha límite para encontrar una solución inmediata para Alcoa, está a la vuelta de la esquina.

La plantilla ha hecho marchas cortas y largas en estos meses, pero consciente de lo que se juega estos días en los despachos, ha lanzado un último órdago: llevar su reivindicación a pie hasta la misma sede del Ministerio de Industria, en Madrid. La primera etapa la jugaban en casa. Con sueño, sí, pero especialmente con entusiasmo partieron en torno a las 7.40 horas de la planta avilesina. No estuvo la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, para despedirles, pero sí realizó un tramo junto a ellos su homólogo de Gozón, Jorge Suárez. Los refuerzos también llegaron desde Galicia, a través de una pequeña delegación de trabajadores de la fábrica de San Ciprián (Lugo) y, desde mucho más cerca, compañeros de Arcelor. Desde los primeros pasos, el intenso ritmo impuesto por los más avezados obligó a hacer tiempo a las puertas de Lugones con el fin de no llegar a la capital del Principado antes que la comitiva de recibimiento. En las diez horas en total que duró la jornada, dio tiempo a detenerse a hablar con el alcalde de Corvera, Iván Fernández; saludar a los vecinos que agitaban los brazos desde las ventanas a su paso, pedir hielo en establecimientos 'amigos', pararse a tomar el bocata o echarse a la boca unos bollos preñaos.

Fue un día de juntarse, de infundirse ánimo unos a otros ante, lo más próximo, doce días de camino hasta Madrid, y lo que no lo es tanto: su futuro laboral. «Los ánimos están muy altos, pero la confianza muy baja», subrayó De la Uz. En esa línea se manifestó el secretario general de CC OO en Asturias, José Manuel Zapico: «Si tenemos esperanzas es gracias al trabajo de los trabajadores y trabajadoras para garantizar sus puestos». Su homólogo en UGT, Javier Fernández Lanero, fue un paso más allá: «Queremos saber qué pasa en este país con el tema energético».

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Un chute extra de adrenalina que intentarán aportar la decena de mineros que protagonizaron en julio de 2012 la 'marcha negra' hasta Madrid y que hoy se sumarán a la etapa que discurrirá entre Mieres y el Alto de Pajares, y donde también está previsto que se unan los vecinos de Campomanes. Los gritos y los lemas no les faltan, como demostraron a la entrada de Oviedo: desde el clásico 'Alcoa no se cierra' hasta el 'Alcoa se salva luchando'. Lo hicieron ante la impotente mirada de un vecino jubilado que aseguraba que «tiene narices que tengan que trabajar y además estar haciendo esto para conservar su trabajo». Y aunque proclaman que «hay que tirar de épica y llegar hasta Madrid porque tenemos razón», no niegan que «lo mejor que nos puede pasar es no hacerlo».