El Gobierno defiende un arancel ambiental para proteger a la gran industria asturiana

Calviño y Fernández, en Santa María del Naranco. / MARIO ROJAS
Calviño y Fernández, en Santa María del Naranco. / MARIO ROJAS

Calviño asegura que el Ejecutivo «estudia acciones» para que no haya competencia desleal en el mercado del acero europeo

PALOMA LAMADRID / JUAN CARLOS ABAD OVIEDO / GIJÓN.

El Gobierno central se ha puesto manos a la obra para evitar la pérdida de competitividad de la industria española. Al menos, así lo aseguró ayer la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, en su visita a Asturias. Explicó que, tras el recorte de producción anunciado por Arcelor -de 700.000 toneladas en el caso de las instalaciones asturianas-, el Ejecutivo de Pedro Sánchez «está estudiando qué acciones se pueden tomar para evitar que esto se consolide o se mantenga en el tiempo». Entre ellas, el diálogo con las instituciones comunitarias de cara a garantizar que los estándares medioambientales europeos se extiendan en el resto del mundo y no se produzca «competencia desleal por parte de los operadores en otras jurisdicciones que, a lo mejor, no tienen estándares tan elevados». Así, reconoció que el tema del arancel ambiental, que reclaman tanto la industria como el Principado, es un asunto muy discutido desde hace años.

«Establecer un mecanismo compensatorio en la frontera para la importación de aquellos productos que no tengan el mismo tipo de cargas es complejo», apuntó la ministra. Aunque la Unión Europea no lo ha aceptado, por el momento, «es necesario tenerlo en la agenda dentro de las alternativas fiscales que se están discutiendo» y tratarlo en el próximo mandato de la Comisión. Por su parte, el candidato socialista al Principado, Adrián Barbón, le transmitió que su primera decisión si consigue ocupar la Presidencia será «convocar a todos los agentes económicos y sociales para, de la mano del Gobierno de España, plantear la necesidad de un arancel medioambiental que proteja a la industria». Además, indicó que, ante la desigualdad que provoca la legislación europea y la guerra comercial desatada, es imprescindible tomar medidas.

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En su visita a Santa María del Naranco, también aludió la ministra de Economía al crecimiento de la región, que se encuentra por debajo de la media nacional. Destacó que los problemas de la industria asturiana son «estructurales» y «vienen de atrás», y también se deben al retraso acumulado a la hora de encauzar un proceso de transición «que es inevitable hablando del cambio climático». En este punto, subrayó que el Gobierno «ha dado buena muestra» de su disposición a prestar la ayuda necesaria para ello. Un papel activo del Ejecutivo socialista que, a juicio de Calviño, se ha visto en el caso de Alcoa, con las mesas de negociación «que han sido muy directamente auspiciadas por el Ministerio de Industria con la búsqueda de inversores alternativos». Y confió en encontrar «una buena solución» para la aluminera, como ha ocurrido con otras empresas, como Vestas y Cemex.

Calviño, que también visitó, y elogió, el Centro de Innovación de ThyssenKrupp Elevator, en Gijón, se pronunció, asimismo, sobre la petición de las Cámaras de Comercio del noroeste de favorecer a estos territorios en la reforma del sistema de financiación autonómica. Consideró «prematuro» referirse a este asunto, ya que es un tema «tremendamente complejo en el que la ministra de Hacienda (María Jesús Montero) tendrá que hacer un buen análisis antes de tomar decisiones y poner una propuesta sobre la mesa».