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Pepe Rodríguez, jurado de 'Masterchef': «No me veo en Youtube dando recetas»

Pepe Rodríguez habla de cocina mientras Maribel Martínez (izquierda) y Tamara González (derecha) comienzan a cocinar. / Imanol Rimada

Pepe Rodríguez, jurado de 'Masterchef', enseña a cocinar en Siero mientras da su particular visión de los fogones: «Me da mucho miedo que la gente de a pie quiera darle la vuelta a las cosas»

MÓNICA RIVERO

«¿Alquien tiene ganas de trabajar? Porque yo ni pizca». Llegaba bromeando al espacio 360º MasyMas de Intu Asturias, en Siero, Pepe Rodríguez. Conocido por su papel como juez en Masterchef, el cocinero con una estrella Michelin dejó por una tarde los fogones en manos de dos aficionadas, que se atrevieron con todo lo que Rodríguez les echó en la sartén. Tamara González y Maribel Martínez se lanzaron a cocinar un steak tartar y una tarta tatin de manzana. «Yo vengo a supervisar, no voy a cocinar», avisó Pepe Rodríguez antes de ponerse siquiera el delantal. «Puedo guiarles un poco, les voy a ir dirigiendo, pero son ellos los que tienen que cortar, picar y probar todo nuestro menaje». Mitad espectáculo de cocina y mitad clase, la libertad fue el ingrediente principal del recetario. «Ellos pueden hacer lo que quieran, no tengo nada cerrado, no hay un primero, un segundo o un tercero... improvisamos al momento».

Los productos, de la zona: patatas, cebollas, manzanas y, por supuesto, ternera asturiana, que el mismo cocinero admite que sería una pena no utilizar teniéndola tan a mano. «Cosas más sencillas y humildes no pueden ser», afirmaba. «¡A ver qué se atreven a hacer!», retó. Aunque lo de dar caña dice que se lo deja a su compañero JordiCruz.

En esta ocasión gozó de un pinche muy especial, Hugo Álvarez , que no se pierde un encuentro en el 360º y amenaza con aparecer pronto por el programa.

Asiduo a las tierras astures y sus mejores restaurantes desde hace más de 20 años, la gastronomía local puso el listón alto al chef, que no pudo perdonar darse «un atracón de fabada, pote, fabes con almejes, arroz con leche, tarta de manzana de volver loco...», enumeraba. «Cuatro cosas», aunque sin cachopo afirmaba haberse «quedado a medias». «Todo lo que huela a Asturias me encanta», valoraba.

«Conozco la alta cocina asturiana, la popular la intuía», admite. A los cocinillas con ganas de innovar les da como mejor consejo dejar la cocina a los cocineros. «Me da mucho miedo que la gente de a pie quiera darle la vuelta a las cosas. Para eso estamos los que nos dedicamos a ello, en casa hay que cocinar de la forma más natural posible», explicaba. Y aprender lo básico. «¡Bastante tengo yo con que la gente sepa diferenciar lo que es un aceite de oliva virgen extra!». Asume que parte de la culpa de que exista tanto cocinillas es de la televisión. «¡Son los daños colaterales, debería estar prohibida, por Dios!», bromeaba, aunque tampoco se imagina en otras plataformas. «Soy el tío más malo para la tecnología, no sé ni cómo me meto en Youtube. Pero a mí me aburre soberanamente dar recetas en televisión. Yo no me veo en Youtube dando recetas».

«Al final lo vas a hacer hasta bien!», le decía el chef a Tamara Rodríguez mientras partía las manzanas de su tarta. «Si no te digo vale, te pelas todas las manzanas. ¡Tu marido debe estar contento!», exclamaba ante las risas del público.

La sorpresa la dio Natalia, la concursante asturiana de Masterchef, que se pasó a saludar. Esta vez fue ella la que juzgó al cocinero: «Pensé que habría escogido un potaje».