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El alga del Cantábrico que es un lujo gastronómico

El alga del Cantábrico que es un lujo gastronómico
Daniel Suárez, con una de sus algas Kombu Royale. / E. C.

Organic Sea Farmers recolecta en aguas asturianas Kombu Royale, un alga muy interesante por sus propiedades nutricionales y sus múltiples posibilidades en el mundo culinario

Carmen Ordiz Pérez
CARMEN ORDIZ PÉREZ

Hay historias predecibles y algunas que son prácticamente fruto del camino y de las andaduras. La del asturiano Daniel Suárez es una mezcla de ambas. Si nos remontamos a unos años atrás, Suárez estudia la carrera en Estados Unidos. Allí comienza a dar señales de que su vida no irá por una sola ruta: cursa mitad de Ciencias Jurídicas, mitad de Ingeniería y, finalmente, se gradúa en Negocios Internacionales para posteriormente realizar un máster del sector. Durante todo este trayecto le acompaña su amor por el mar, por el que navega desde los cuatro años y que marcará, sin él saberlo, su futuro.

«Cuando estaba en la universidad empezaba internet en Estados Unidos. Poco después comenzaba el auge de las impresoras que no iban por línea. Así, decidí montar en Asturias Color Concept, o mejor dicho, mi primer golpe. Tras invertir con un crédito al 17%, con lo que saqué a duras penas me dio para pagarme una moto», bromea.

Tras ese traspiés, decide introducirse en el mundo de la Bolsa, realizando operaciones en las que compraba una moneda contra otra, para conseguir dinero debido a la fluctuación del valor, hasta que, en un conflicto armado decide apostar por el dólar. «El potencial ganador era EE UU y, por tanto, la moneda de refugio sería el dólar, pero, increíblemente, no fue así y perdí todo. Volví a Asturias y me puse a trabajar con mi padre en la construcción, literalmente a pie de obra, o bien, poniendo ladrillos. Un día, pasado el castigo, me dejó hacer una casa», recuerda de forma divertida.

La inquietud y el talento llevan a Daniel Suárez a construir la primera casa modular de Asturias, movimiento que será el desencadenante de su interés por el mundo de las energías renovables y los edificios ecoeficientes. Muestra de ello fue Globasol, empresa que monta y con la que en Murcia instala el mayor parque solar del mundo. Una puerta hacia lo que serían años por Sudamérica instalando plantas de biocombustibles junto al grupo Globalia, del que decide separarse por desavenencias con la empresa años después. Llega el momento de volver de nuevo a Asturias, «porque después de conocer mundo y cuanto más viajo me doy cuenta de que España y, en concreto Asturias, es un lugar excepcional para vivir».

A su vuelta decide observar y analizar la situación. Así, descubre que la Cámara de Comercio de Japón, tras el desastre nuclear de Fukushima, buscaba algas para abastecer la demanda. Esto lleva a Daniel Suárez a investigar y descubrir un estudio del Centro de Experimentación Pesquera que certificaba la calidad de las aguas asturianas. Y aquí nace Organic Sea Farmers, empresa especializada en la producción de algas en Asturias.

«Nuestra principal preocupación era buscar la calidad y, por ello, lo más difícil fue conseguir las semillas. Tras buscarlas en el oceanográfico de Santander y en Francia, conseguimos lo que buscábamos en la Universidad de La Coruña», explica Suárez.

La peculiaridad de Organic Sea Farmers es su producción en aguas abiertas del Cantábrico, con muchas corrientes y un elevado oleaje que en ocasiones alcanza los ocho metros. Esto hace que las algas sean morfológicamente rugosas y de gran jugosidad. El característico color verde de nuestras aguas, fruto de su riqueza en plancton, da como resultado plantas talofitas con un sabor de gran potencia, ideales para su uso culinario. También es interesante por sus propiedades nutricionales, ya que es una fuente importante de fibra, vitaminas C y K y minerales como el hierro o el magnesio.

En la actualidad, Organic Sea Farmers recolecta 70 toneladas anuales y, tras pedir la ampliación de campo aspiran a recoger 120 toneladas de Kombu Royale.

«Es un alga de altísima calidad, pero que a Europa no siempre llega como debería. Nuestro objetivo es abastecer las demandas europeas dando a conocer un producto diferente a lo que se encuentra actualmente en el mercado, procedente de aguas contaminadas y con unas propiedades organolépticas mucho peores a las que se producen en nuestros mares. Es como tomar un centollo recién cocido o un centollo de lata. Solo si pruebas el primero te das cuenta de la diferencia con el segundo», explica Daniel Suárez, un claro ejemplo de que en Asturias sobra el talento y nuestra tierra puede ser una mina perfecta para las ideas.

 

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