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GIJÓN

El Quinto

El equipo de El Quinto, con Mariano Mier a la izquierda. / ARNALDO GARCÍA
El equipo de El Quinto, con Mariano Mier a la izquierda. / ARNALDO GARCÍA

No tienen límites y en su mosaico geográfico, de las Indias Orientales a las Occidentales, juntan creaciones, recreaciones, purezas y mestizajes

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

No es un lugar para descubrir, quecumplió los dieciséis años de permanencia y maduración tras atravesar airosamente la corta fiesta de la riqueza fácil, antes del largo túnel de la crisis económica conocida y vivida por la mayoría de nosotros. Quienes se adaptan y resisten unidos siempre alcanzan el Tourmalet; o aún mejor, el Angliru. Y el Quinto, como el quinto sentido que trasciende al resto (aquí sin ver muertos, sólo vida y gusto), o el quinto sabor, el unami, capaz de realzar los cuatro tradicionales, es un lugar para volver. Y no únicamente a cenas y almuerzos: un vino de la rotación diaria, y una tapa de las premiadas o de las aplaudidas, salvan las debilidades fuera de hora.

El Quinto

Dirección:
Avda. Manuel Llaneza, 50 - Gijón
Teléfono:
633 094 158
Cocina:
Mariano Mier Fernández y Eduardo Vigil Llama
Sala:
Marcos Mier y Nuria
Apertura:
2003
Descanso:
Domingo
Menú laborables:
10 euros
Menú degustación:
40 euros (2 comensales)

Todos y todo aportan para que, quien llegue por vez primera, suela pensar en contarlo y volver: traspasada la entrada, un tanto añeja, no hay luces macilentas ni olor de fritanga. Al contrario, nos invaden colores claros, aromas sutiles a especias, mesas y barra de tapeo, comedor posterior separado por leves mamparas, fotos de paisajes exóticos salidas de la cámara del cocinero -seguidor de Maco Polo y Alí Bey-, pizarras con los ofrecimientos cotidianos y los variados vinos a copas, y una merecida muestra de orgullo: la tapa ganadora del VIII Certamen Gijón de Tapas 2014, el okonomiyaki, y la tapa ganadora del IX Certamen de Gijón, y además del Concurso Nacional de Tapas de Diseño Madrid Fusión 2016, su gwao bao.

Tanto una como otro -torta la primera de vegetales, mar y salsa; hamburguesa compleja en pan vaporoso la segunda- integran el delicioso menú degustación que llega en compañía de humus de edemame o brote tierno de soja, rollitos takoyaki o rellenos, crujientes langostinos thaio, el citado y premiado okonomiyaki, el igualmente citado y premiado gwao bao, el hargao o empanada perlada, plegada y dúctil encerrando marisco, la dolma u hoja de parra rellena de cerdo, y las carimañolas (rollitos) de yuca rellenos de cerdo.

¿Un menú japonés? No. Hay referencias chinas, turcas, hispanas. Además, también disponemos, entre otras opciones, de puerros braseados con langostinos, ceviche de pulpo, tataki de atún rojo, cangrejo de caparazón blando rebozado (justo cuando mudan la concha por crecimiento) en salsa de chiles, wok de gochu asturcelta en tacos acompañado de verduras y salsa de soja, o magret de pato al estilo pequinés. Una completa vuelta al mundo de los sabores en apenas ochenta minutos.

Mariano, nacido en Oviedo y criado en Gijón, estudió Turismo. Y de ahí le vino la vocación previa: viajar. El afán viajero explica su manejo natural de ingredientes, geografías y especialidades diversas. Cocinar en políglota parte de otro origen: «Hice la carrera en Valladolid, y mi residencia daba mal de comer. Pronto me busqué un piso, comencé a acudir casi diariamente al mercado y preparaba platos. Mis amigos los devoraban, tanto que tuve que limitar la entrada a casa».

Seguro y dispuesto, en vez de dirigir un resort canario, lo normal, prefirió agarrar su mochila, visitar países y culinarias que le atrajeran, y trabajar por el aprendizaje en restaurantes populares de Birmania, Tailandia, Filipinas o Perú, mientras sus padres, hermano e íntimos, sabedores de que Mariano tenía decidido guisar horizontes amplios, del gochu asturcelta de Teverga al cerdo asho de Okinawa, se hicieron cómplices y partícipes del Quinto.

Un acierto pleno.