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Vinos que nunca olvidan el origen

Juan Luis García, Nacho Manzano, José Cardín, Antonio Salinas e Ignacio y Carlos Echapresto brindan con vinos Real Agrado./Damián Arienza
Juan Luis García, Nacho Manzano, José Cardín, Antonio Salinas e Ignacio y Carlos Echapresto brindan con vinos Real Agrado. / Damián Arienza

El Grupo El Gaitero presenta la nueva imagen de Viñedos de Alfaro, bodega que posee en La Rioja desde el pasado invierno

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Los vinos Real Agrado cambian para seguir creciendo. La marca de Viñedos de Alfaro, situada en La Rioja oriental, estrena una imagen renovada con el objetivo de crear una identidad reconocible y definida asociada a unos valores y un relato. A las riendas del cambio está el Grupo El Gaitero, que el pasado diciembre dobló su participación en la bodega hasta convertirse en propietario total.

La nueva imagen busca expresar dos aspectos que definen la bodega: la dualidad entre lo emocional y lo racional. Esto último está relacionado con la utilización de uva propia en todos sus vinos. Es más, los responsables controlan todo el proceso de elaboración, lo que les permite lograr «homogeneidad en las añadas» y «aplicar técnicas menos agresivas con el medio ambiente». Así lo explicó Antonio Salinas, director comercial de Viñedos de Alfaro, durante el acto de presentación de la campaña, celebrado en la bodega histórica de El Gaitero.

Los vinos de El Gaitero atienden ahora más que nunca a una definición acorde a las raíces, el terruño y la pasión. De hecho, las tres palabras son una constante en las etiquetas de las botellas por remitir al origen de La Rioja, el cuidado del viñedo propio y el amor y la dedicación de todos aquellos que están detrás del proyecto. José Cardín, vicepresidente del grupo asturiano, aprovechó para recordar a quienes estuvieron desde el principio en el proyecto, citando a la familia Masaveu Menéndez-Pidal.

El Grupo El Gaitero presentó su catálogo durante una comida que contó con la cocina de los chefs Nacho Manzano (Casa Marcial) e Ignacio Echapresto (La Venta de Moncalvillo), en busca también de la conexión astur-riojana. El catálogo se diferencia en la gama clásica del Real Agrado, donde hay vinos criados y jóvenes y se enmarca el nueva expresión –Va!–. Por otro lado, está la colección Raíces, entendida como vinos con una personalidad más marcada y una producción muy limitada. Los sumilleres de ambos restaurantes, Juan Luis García y Carlos Echapresto, se encargaron de armonizar el menú, que contó con patata con 'ch-erizo' (chorizo y oricio), sardina a la brasa, crema de anchoa y jugo de piparras, merluza en su esencia, licuado de ensalada y holandesa, lomo de ciervo a la parrilla con cacao, setas y castañas y manzana confitada en sidra.