Las abogadas aducen que no existe el 'síndrome de alienación parental'

El congreso de las letradas denuncia que el término «lo inventó un pedófilo»

R. MUÑIZ| OVIEDO
La que protagonizó ayer la médico Consuelo Barea. / MARIO ROJAS/
La que protagonizó ayer la médico Consuelo Barea. / MARIO ROJAS

Un hombre vinculado a redes pedófilas y que se habría suicidado en 2003 por los remordimientos. En el congreso que en Oviedo celebran Mujeres Abogados ese es el retrato que ayer se hizo de Richard Gardner, el profesor de psiquiatría que en 1985 acuñó el llamado 'Síndrome de alienación parental' (SAP). Según estableció Gardner, esta pretendida enfermedad se da en aquellos niños que muestran un rechazo hacia su padre. Detrás de esa actitud estaría la acción de la madre, «que le hace un lavado de celebro» para el que sólo hay una cura: que el juez otorgue la custodia al padre.

Según la médico psicoterapeuta Consuelo Barea, «Gardner inventó este término como un encargo para defender a todos los ex-combatientes estadounidenses que recibían denuncias por abusos sexuales a sus hijos». El desaparecido profesor de psiquiatría escribió 40 libros y sus tesis fueron admitidas durante años por diversas cortes estadounidenses, pero Barea sostiene que «montó una enfermedad que duró hasta que allí en EE UU surgió la vacuna, ya ningún juez lo admite, pero aquí estamos todavía en ello».

Según denuncia la Coordinadora Estatal de Mujeres Abogados mediante un comunicado, el SAP «es una nueva forma de violencia de género» que en Asturias se ha practicado ya en varias sentencias. En 2005 por ejemplo, la magistrada juez de primera instancia de Oviedo Piedad Liébana Rodríguez firmó una sentencia en la que retiró la guardia y custodia de dos menores a su madre, y se la concedió al padre, sobre el que pesaba una orden de alejamiento por malos tratos.

«El SAP es el sueño de todo abogado que defienda a un maltratador: cuanto más se queje el niño de lo malo que es el padre, más puede el letrado decir que está trastornado», apunta Barea.

Informe determinante

La clave en la decisión adoptada por la magistrada juez de Oviedo está en el informe emitido por el equipo psicosocial vinculado a dicho juzgado. Los psicólogos y trabajadores sociales entrevistaron a los menores y «admitieron el SAP como enfermedad, cuando hay miles de evidencias científicas que dicen que no lo es», añade María Martín, presidenta del congreso de Mujeres Abogadas.

En la actualidad el Ministerio de Igualdad se ha comprometido a crear una comisión que regule el tratamiento jurídico del SAP, pero mientras la norma llega, Barea prepara la publicación de un libro que traduce la obra de Gardner: «Es increíble, hay párrafos en los que defiende que tener relaciones con los niños es positivo porque les abre a un mundo, la sexualidad, que es el que garantiza la supervivencia de la especie».