«No era un chico violento. Todo el mundo lo conocía por su ternura»

Fotografía del día de los hechos cedida por la familia en la que se pueden ver al joven, a la izquierda, junto a su hermano y su padre. / E. C.
Fotografía del día de los hechos cedida por la familia en la que se pueden ver al joven, a la izquierda, junto a su hermano y su padre. / E. C.

Familiares, amigos y vecinos del joven fallecido tras un altercado con la seguridad de El Molinón reclaman que se clarifique lo ocurrido

P. SUÁREZGIJÓN.

«No solo no era un chico violento, sino que todo el mundo en Gijón lo conocía por su ternura. Se paraba a saludar a todo el mundo, siempre con una sonrisa». Quienes conocían al joven fallecido el pasado domingo tras protagonizar un altercado con la seguridad privada de El Molinón continúan sin lograr explicarse cómo pudo desencadenarse la situación. «No es normal que pase algo así. Esperamos que se abra una investigación que clarifique lo ocurrido y depure las debidas responsabilidades», clama la familia, que ayer dio sepultura al chico, quien a sus 30 años presentaba una discapacidad intelectual del 75%.

El joven era muy conocido en Gijón, donde había vivido desde su nacimiento. «Cogía el autobús y recorría la ciudad de arriba a abajo. Todo el mundo lo conocía», explican sus familiares, consternados por la pérdida. Esa popularidad quedó probada ayer, cuando las condolencias por la muerte del joven se sucedieron tanto en redes sociales como en el templo evangélico en el que tuvo lugar la ceremonia.

En La Calzada

«Se le veía mucho por el barrio. Siempre se paraba a hablar sobre el Sporting o el Barcelona. Era muy tierno», afirman en La Calzada, el barrio en el que residía y donde la noticia de su fallecimiento cayó como un jarro de agua fría. «Es muy duro. Fueron a ver un partido de fútbol y acabaron de la peor manera. Está claro que alguien tendrá que explicar lo que pasó», reflexionaban. Una opinión muy similar a la manifestada en redes sociales por numerosos usuarios que conocían a la víctima y que reclaman que se conozcan todos los detalles de lo ocurrido. «No se puede tratar a una persona de esas características bajo el mismo criterio que al resto. Hay que tener un poco más de sensibilidad», razonaban varios allegados. Por el momento, la familia descarta emprender acciones legales por lo sucedido. «Confiamos en la justicia», aseguran.

Los hechos que desembocaron en lamuerte del joven tuvieron lugar minutos antes del comienzo del partido que el pasado domingo enfrentó a España e Islas Feroe. La víctima, que había entrado al estadio junto con su padre, se despistó y terminó fuera del recinto. Cuando intentó ingresar de nuevo al estadio gijonés, el personal de seguridad le negó el acceso al carecer de entrada o justificante alguno que acreditase que ya había estado dentro. Según la versión de la Policía Local, tras intentarlo en varias de las puertas del estadio, el joven reacciona en una de ellas de forma violenta y agrede a una de las vigilantes.

Golpes y empujones

Se desencadena entonces un intercambio de golpes y empujones que termina con el joven detenido por la Policía Local. Los agentes, al ver que la víctima presentaba síntomas propios de una crisis de ansiedad, deciden trasladarlo al centro de salud Parque-Somió, donde al poco de llegar el joven sufre una parada cardiorrespiratoria, en presencia del facultativo. Pese al esfuerzo de los médicos por reanimarle, el joven falleció a los pocos minutos.

La Asociación de Vigilantes de Seguridad (Arsepri) lamentó el lunes la «terrible noticia», pero salió en defensa del proceder de la seguridad privada de El Molinón ante el «brusco» comportamiento del joven.

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