«Queremos que se vuelvan a revisar las pruebas del crimen de Juan Carlos»

Policías y personal de la funeraria sacan el cadáver del local de la calle Ezcurdia. / JOSÉ SIMAL
Policías y personal de la funeraria sacan el cadáver del local de la calle Ezcurdia. / JOSÉ SIMAL

Carmen Rodríguez, viuda del dueño de la cervecería Carvi, pide que se reabra la investigación del caso, sin resolver casi diez años después

OLAYA SUÁREZGIJÓN.

«Queremos que se reabra el caso, que se vuelvan a analizar todas las pruebas con las nuevas técnicas. La ciencia ha avanzado mucho y a lo mejor nos puede dar el descanso que necesitamos...». Carmen Rodríguez, viuda de Juan Carlos Roces, el propietario de la cervecería Carvi, cuyo cadáver fue hallado cosido a puñaladas en el bar el 4 de marzo de 2010, pide que el crimen de su marido no quede impune, que «se vuelva a analizar todo lo que se encontró a ver si hay más pistas y pruebas que antes no se hayan visto».

Pone como ejemplo el asesinato de la joven degañesa Sheila Barrero, cuya investigación se ha reactivado después de que, supuestamente, los avances en los procedimientos científicos hayan permitido ahora revelar nuevas evidencias, quince años después.

En el caso de la muerte violenta de Juan Carlos Roces, la Policía Nacional llegó a detener a un presunto responsable de la muerte violenta del hostelero. Fue encarcelado y luego juzgado en la Sección Octava de la Audiencia Provincial, donde un jurado popular lo consideró culpable de los hechos de los que estaba acusado. Le impusieron una condena de 18 años de prisión, si bien tras el recurso interpuesto ante el Tribunal Superior de Asturias (TSJA) el hombre quedó absuelto al considerar que se había vulnerado la presunción de inocencia. La sentencia absolutoria fue ratificada por el Tribunal Supremo.

«Lo que no puede ser es que nadie haya pagado por lo que le pasó a Juan Carlos. Le quitaron la vida de forma cruel y de cara a la Justicia parece que no fue nadie...», lamenta Carmen Rodríguez, casi diez años después del crimen.

El cadáver fue encontrado detrás de la barra del bar que regentaba en la calle Ezcurdia. Tenía 19 puñaladas en la espalda. No había señales de lucha en el establecimiento y tampoco se echó en falta dinero. Según la investigación policial, no se trató de un robo. Las pruebas recabadas llevaron a considerar como principal sospechoso a un cliente que había estado en el local hasta altas horas de la madrugada y que pocos días después de los hechos se fue a vivir a Canarias. Fue allí donde lo detuvieron meses más tarde.

Tras más de un año en prisión preventiva, los miembros del jurado popular que lo juzgaron lo consideraron autor de un delito de homicidio, si bien el tribunal profesional que revisó luego la sentencia consideró que se había vulnerado el derecho fundamental de presunción de inocencia. Había indicios, pero no pruebas concluyentes que demostrasen la autoría. Quedó en libertad sin cargos de forma inminente y desde entonces está en la calle.

«Mi vida se paró aquel día»

«No sé quién fue, pero lo que está claro es que a mi marido lo mataron y el responsable está en la calle, sea quien sea. Por eso pido que se haga Justicia, que se vuelva a revisar todo a ver si se puede aportar alguna novedad y se reabre el caso...», pide Carmen Rodríguez, quien asegura que su vida «se paró aquel día, el 4 de marzo de 2010».