«Cada vez nos lo ponen más difícil»

Los representantes de Podemos, Juan Chaves, Inés Mallada y Enrique López./Aurelio Flórez
Los representantes de Podemos, Juan Chaves, Inés Mallada y Enrique López. / Aurelio Flórez

El Cannabis Interior Social Club Astur inauguró su nueva sede en Cimavilla | A la puesta de largo del local acudió el portavoz de Podemos, Enrique López, quien apostó por legalizar la sustancia para «acabar con las mafias»

PABLO SUÁREZGijón

La asociación Cannabis Interior Social Club Astur, una de las más importantes de la región, inauguró ayer en Cimavilla su nueva sede. Obligados a mudarse del conocido local del barrio de La Arena, donde algún vecino incluso llegó a llorar su marcha, por un cambio en la normativa que rige este tipo de espacios, el club ha encontrado en el local de 120 metros cuadrados ubicado en la calle Artillerías el establecimiento perfecto para continuar con su ocupación. Una de las condiciones que han tenido tener más en cuenta a la hora de escoger nueva 'sede' ha sido la de los techos. «El Ayuntamiento decidió modificar la normativa y ahora reclama que la altura del local sea de 2,50 metros en al menos un 60% de la superficie total», explican desde el club, donde reconocen que la administración cada vez se lo pone «más difícil» en cuanto a burocracia se refiere.

Esta actividad se mueve actualmente en un marco alegal. Ni está del todo reglamentada, ni mucho menos prohibida. «Dispensamos cannabis, pero no lo vendemos», aclaran respecto a una de las principales acusaciones que se vierte sobre este tipo de asociaciones. De hecho, el Tribunal Supremo dictó una sentencia en 2015 en la que advertía que cualquier actividad ilícita de este tipo que perdurase en el tiempo podría ser constitutiva de una delito de narcotráfico. Desde entonces, estos clubes han intensificado aún más el control sobre su práctica, con el objetivo no solo de cumplir con la legalidad, sino también de probar a las administraciones que no hay nada extraño en lo que hacen.

El club opera como un «circuito cerrado», al que los nuevos miembros solo pueden entrar con el aval de un socio. Quienes cumplan el requisito inicial deben pasar una entrevista y un mes de prueba, así como abonar la cuota anual, de 50 euros. El perfil de los 150 miembros que actualmente componen la asociación ronda una media de edad de «entre 35 y 40 años» y solo pueden asociarse personas mayores de edad. «Muchas veces los vecinos nos prefieren incluso a un bar. No hacemos ruido, cerramos a las diez de la noche y apenas se cuelan olores», defienden.

Diecisiete clubes en Asturias

Actualmente, en Asturias hay diecisiete clubes de cannabis repartidos por Gijón, Oviedo, Avilés, La Felguera y Pola de Siero, pero la junta directiva de CISCA se ha convertido en el paladín de llevar la legalización a la opinión pública. Con unos pocos socios y un local en la calle Aguado, CISCA dio sus primeros pasos orientado no solo al consumo, sino al «activismo». Los promotores recuerdan que al poco de constituirse como asociación invitaron a todos los grupos municipales del Ayuntamiento a conocerles. Sin embargo, de entre todos los partidos afirman haber contado únicamente con el apoyo de Izquierda Unida y Podemos. Precisamente la formación morada, a través de su portavoz parlamentario Enrique López, quiso estar ayer presente en la inauguración de la nueva sede.

«En nuestro programa para las elecciones generales llevamos incluida la despenalización del cannabis. Queremos que se regule su uso y consumo», afirmó al tiempo que reclamaba una «seguridad jurídica» que permita a estas asociaciones actuar con normalidad. «Los menores de cincuenta o de sesenta años tenemos asumido que el cannabis no es una drogra dañina como nos quieren vender», añadió López.