Sorprenden a tres niños saltando de un balcón a otro en el noveno piso de un edificio en Pumarín

Captados por las cámaras de tráfico. Los niños fueron grabados saltando de un balcón a otro de una torre de Sedes. / C. S. / E. C.
Captados por las cámaras de tráfico. Los niños fueron grabados saltando de un balcón a otro de una torre de Sedes. / C. S. / E. C.

Los menores, de 9, 5 y 3 años, estaban solos en la vivienda cuando llegaron los policías y los bomberos. Su madre fue localizada en el trabajo

EUGENIA GARCÍAGIJÓN.

Una travesura infantil podría haber terminado ayer en tragedia. Tres niños de 9, 5 y 3 años fueron sorprendidos por la mañana mientras pasaban de un balcón a otro de su vivienda, situada en el número 83 de la avenida de la Constitución, en una de las Torres de Sedes, en el barrio de Pumarín. Al llegar al domicilio, los agentes de la Policía Local y los bomberos comprobaron que los niños, sanos y salvos, se encontraban solos en el piso. Era un noveno.

Los hechos ocurrieron hacia las 9.30 horas de la mañana. Fue entonces cuando una vecina del número 120 de la avenida de la Constitución alertó al Centro de Control de la Policía Local. Contó que había visto a tres niños de corta edad jugando a saltar de un balcón a otro en un piso ubicado en la novena planta de un edificio de las torres de Sedes. Tras recibir el aviso, los agentes procedieron a analizar las cámaras de seguridad de tráfico de la zona y verificaron que, efectivamente, los menores estaban jugando entre ambas terrazas, aparentemente ajenos al peligro. Una de las cámaras de la rotonda de Foro los pilló 'in fraganti': captó el preciso instante en el que la mayor de los hermanos salía de un balcón y se introducía en el contiguo.

De inmediato, se movilizó a una patrulla de la Policía Local y una dotación de los bomberos. Una vez en el lugar de los hechos, procedieron a salvaguardar la integridad de los menores utilizando un camión-grúa, para después identificarlos. Se trataba de dos niñas de 9 y 5 años y un niño de 3 que se encontraban solos en el domicilio. Tras realizar las averiguaciones oportunas, los agentes pudieron localizar a su madre, que se encontraba trabajando. La mujer cogió un taxi y a los pocos minutos se presentó en la vivienda.

Según su propia versión, al aproximarse al edificio y ver semejante despliegue se temió lo peor. No obstante, una vez entró en su domicilio y comprobó que sus hijos estaban a salvo explicó a los agentes que, como cada día laborable, había dejado a los niños a cargo de una mujer que los cuida de 8.30 a 16 horas. Aseguró desconocer que los menores se encontraban sin supervisión, ya que, al parecer, la cuidadora se habría ausentado de la vivienda sin dar más explicación a los niños que «voy a salir un momento a comprar una cosa». Tanto la mujer, de 36 años, como su marido trabajan, por lo que habitualmente, en verano dejan a los niños a cargo de una amiga de la familia. Este año recurrieron por primera vez a otra persona, que se habría marchado sin avisar al matrimonio. La mujer tiene otra hija de un matrimonio previo. La niña, de 14 años, se encuentra de vacaciones con su padre, por lo que no estaba en casa cuando sus hermanos tuvieron semejante ocurrencia.

Para coger una muñeca

Los menores, por su parte, quitaron importancia al asunto. Contaron a su madre que simplemente estaban asomados a la ventana y más tarde reconocieron que, si habían decidido emprender tan arriesgada peripecia, fue porque habían dejado una muñeca en uno de los balcones y estaban tratando de cogerla. Todo lo ocurrido se ha comunicado a la Fiscalía de Menores y a Servicios Sociales, según señaló el Ayuntamiento de Gijón. Se encargarán ahora de esclarecer el caso.

Más información