«Martha Érika era una persona de diez»

Homenajea a los fallecidos en el accidente./Agencias
Homenajea a los fallecidos en el accidente. / Agencias

El padre de la gobernadora del estado mexicano de Puebla, fallecida en la tarde del lunes en un accidente de helicóptero, era natural de Cangas de Onís, donde siguen residiendo varios parientes

Lucía Ramos
LUCÍA RAMOS

Un simple mensaje telefónico acabó con la Nochebuena de la familia asturiana de Martha Érika Alonso. En el mismo, se informaba de que la recién nombrada gobernadora de Puebla, en México, acababa de fallecer al estrellarse el helicóptero en el que viajaba, junto a su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, y los tres tripulantes. La aeronave había despegado apenas diez minutos antes de presentar un fallo mecánico que hizo que se precipitara contra el suelo en un campo de maíz del municipio de Tlaltenango, quedando completamente destrozada y envuelta en llamas. Mientras las causas del siniestro continúan siendo investigadas, el funeral por la gobernadora y su marido exgobernador del mismo estado, ambos por el partido conservador PAN, tenía lugar en la tarde del martes en la capital poblana.

La tragedia que conmocionó a todo el país mexicano, llegaba también a Cangas de Onís, donde Martha Érika Alonso tenía sus orígenes y adonde acudía siempre que podía. Aunque ella y sus dos hermanos, Juan Carlos y Florentino, ya nacieron en México, su padre, Florentino Alonso, siempre les habló de la 'madre patria' y les hizo amar tanto a Asturias como al concejo cangués de donde él partió un día a hacer las Américas. Tal es así que los tres hermanos aprovechaban para visitar la región siempre que podían, haciendo gala además de su apego por la familia. Y es que en Cangas de Onís siguen residiendo varios de sus parientes, como su tía Rosita, vecina de Llano de Con, además de primos y otros parientes repartidos por las localidades de Mestas de Con e Intriago. Todos ellos están todavía tratando de asimilar lo ocurrido.

Quienes llegaron a conocer a la fallecida destacan su buen carácter y su espíritu luchador. «No había nadie más bueno y trabajador que su padre, Florentino, y con Martha Érika sucedía lo mismo, era una persona de diez, excelente», señalaron vecinos del concejo que trataron con ella.

La última visita que la gobernadora de Puebla hizo a su tierra de origen tuvo lugar el pasado mes de septiembre. Aprovechó, además, para reunirse con el alcalde de Cangas de Onís, el popular José Manuel González Castro, quien recordaba tras conocer su trágico final lo «contenta e ilusionada» que estaba ante su inminente nombramiento y destacó el «gran arraigo» que tenía por Asturias y el concejo cangués.

No fue hasta hace apenas dos semanas cuando Martha Érika Alonso tomó posesión del cargo, pese a que las elecciones en las que resultó vencedora se habían celebrado el pasado julio. Fueron de las más ajustadas que se recuerdan y el segundo partido más votado, Morena, decidió impugnarlas, confirmando finalmente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la victoria de la ahora fallecida, quien se convirtió en la primera gobernadora mujer de Puebla, uno de los estados más poblados de México.

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