Ben Carson, ¿el Obama de los republicanos?

Ben Carson. /
Ben Carson.

Este médico jubilado ha declarado su intención de entrar en la batalla por la Casa Blanca, convirtiéndose en el último de la lista de candidatos afroamericanos que han tratado de alcanzar la presidencia

ÓSCAR BELLOTMadrid

Ben Carson, un médico jubilado que estuvo al frente del departamento de Neurocirugía Pediátrica del prestigioso hospital Johns Hopkins de Baltimore, ha irrumpido en la carrera por la Casa Blanca. "Soy Ben Carson y soy candidato a presidente de Estados Unidos", ha proclamado en un acto celebrado en Detroit, su ciudad natal

Se convierte así en el primer candidato afroamericano que concurrirá a los comicios presidenciales de 2016 y lo hace por un partido, el Republicano, que nunca ha gozado de demasiado predicamento entre ese sector del electorado pero que, no obstante, sí ha contado con algún que otro aspirante a la nominación.

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El último fue Herman Cain, un hombre de negocios y comentarista radiofónico que peleó en las primarias del 'Grand Old Party' en 2012 y que incluso llegó a colocarse a la cabeza de los sondeos por un breve espacio de tiempo, hasta que la web Político desempolvó una vieja historia del pasado, según la cual Cain habría acosado sexualmente a dos empleadas en los años noventa. Ambas se habrían visto obligadas a guardar silencio sobre el asunto tras alcanzar un acuerdo monetario con Cain. Pero la candidatura de éste acabó descarrilando cuando salieron a la palestra otras mujeres con acusaciones similares contra el aspirante, que acabó siendo sepultado por otros rivales con mayor empuje electoral.

Cuatro años antes, otro afroamericano, Alan Keyes, antiguo diplomático que trabajó en el Consejo Económico y Social de la ONU durante la Administración Reagan, batalló por la candidatura republicana, que acabó cayendo del lado del senador John McCain. Y ese no era su primer intento. Ya se había postulado en 1996, cuando los republicanos se decantaron por el senador Bob Dole, y en 2000, cuando lo hicieron por George W. Bush.

Y hay que recordar que el primer congresista negro de la historia, Hiram Revels, accedió al Capitolo en 1870, en representación de los intereses del estado de Misisipi, bajo el paraguas de los republicanos, aunque esa formación era por aquel entonces la más receptiva a las demandas de los afroamericanos -Abraham Lincoln, estandarte del 'Grand Old Party' la década anterior, había emitido su proclama de emancipación apenas unos años antes-.

De Jesse Jackson a Obama

Pero en las últimas décadas ha sido el Partido Demócrata el que mayor amparo ha dado a las demandas de la población de color, especialmente desde que el presidente Lyndon Johnson aprobase las leyes de derechos civiles con las que el texano pretendió cortar los violentos enfrentamientos de los años sesenta. Desde entonces, diversos candidatos han hallado cobijo en el 'partido del burro' para sus sueños presidenciales, aunque hasta la irrupción en 2008 de Barack Obama, ninguno fue tomado en serio.

El que más huella dejaría antes de Obama sería Jesse Jackson, reverendo que acompañó a Martin Luther King en las convulsas manifestaciones de los años sesenta y que hoy sigue siendo una figura respetada dentro del Partido Demócrata. Jackson se postuló en dos ocasiones para la Casa Blanca. En 1984 logró imponerse en cinco primarias, aunque la nominación acabó correspondiéndole a Walter Mondale. Repitió intento cuatro años después, experimentando un avance en cuanto a apoyos recabados que no fue suficiente, sin embargo, para doblegar al por entonces gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis.

Pero Jesse Jackson no había sido el primer político de color que había planteado batalla dentro de las filas demócratas. Antes que él lo había hecho Shirley Chisholm, la primera mujer afroamericana que había logrado un escaño en el Congreso. Chisholm se presentó en 1972, año en que los demócratas se decantaron por un George McGovern que luego sufriría una humillante derrota a manos del presidente Richard Nixon.

Y cuatro años antes de Obama, otro reverendo, Al Sharpton, concurrió a las primarias demócratas que terminaron encumbrando a John Kerry, senador por aquel entonces en representación del estado de Massachusetts y hoy convertido en secretario de Estado. Kerry fue, por cierto, quien le dio a Obama la oportunidad de presentarse al mundo al escogerle para que pronunciase el discurso de introducción de su candidatura en la Convención Demócrata celebrada en Boston.