Adiós a Pelayo Lastra, «un chaval ejemplar que siempre tenía una sonrisa»

Un momento de la despedido de Pelayo Lastra en el tanatorio de El Salvador, ayer. / HUGO ÁLVAREZ
Un momento de la despedido de Pelayo Lastra en el tanatorio de El Salvador, ayer. / HUGO ÁLVAREZ

Familiares y amigos despiden en el tanatorio de El Salvador al joven fallecido en un accidente de tráfico en Nava este pasado fin de semana

JUAN VEGA OVIEDO.

La capilla del tanatorio El Salvador acogió ayer, a la una de la tarde, el funeral del joven ovetense Pelayo Lastra García, de 25 años, que falleció el pasado 18 de mayo en un accidente de tráfico en la carretera nacional 634 a la altura de El Remedio, en el concejo de Nava. Conducía un Volkswagen Golf, en el que viajaba destino a Oviedo junto a su compañera Patrizia Tomaselli, cuando colisionaron frontolateralmente contra una furgoneta. Él falleció en el acto mientras que su acompañante resultó herida.

Ayer, el sacerdote, Gaspar Argüelles, que lleva más de diez años a cargo de la capilla del tanatorio, ofició el funeral. Además de los familiares y la novia de Pelayo, que se mostraron tremendamente afectados, acudieron multitud de compañeros del joven que no quisieron perder la oportunidad de despedirle.

«Pelayo siempre tenía una sonrisa para todos»; «independientemente de la situación, siempre se podía contar con él para lo que fuese», recordaron sus amigos. Además añadieron que «cuando tenías un momento de bajón, siempre lograba contagiarte su buen ánimo».

Futbolero

El féretro portaba la camiseta -serigrafiada con el número dos- del Oviedo Arenas, equipo de fútbol sala en el que jugaba Pelayo desde hacía aproximadamente un año y en el que empezó en la posición de portero, pero tras no convencerle, pasó a ser jugador de campo. Sus compañeros de equipo se deshicieron en elogios: «Era una chaval ejemplar. Siempre estaba pendiente de los demás, prefería perder las cosas que tenía que hacer para asegurarse de que nosotros pudiésemos llegar a hacer las nuestras». «Me acuerdo que un día me vino a buscar hasta Mieres para llevarme a un partido que él no jugaba. Tenía que ir a trabajar, pero aún así vino a buscarme», matizó un compañero de su equipo.

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