Historia y curiosidades del Martes de Campo

Gente disfrutando del Martes de Campo en Oviedo/E. C.
Gente disfrutando del Martes de Campo en Oviedo / E. C.

La Balesquida surge de la solidaridad de la ovetense Velasquita Giráldez, que donó parte de su herencia a la Cofradía de los Alfayates

EL COMERCIO
EL COMERCIOGijón

El Martes de Campo o fiesta de La Balesquida, en sus orígenes, se celebraba con un trozo de pan y torreznos y la fiesta se congregaba en la capilla de Santa Ana de Meixide, lo que hoy es Montecerrao. Hoy en día el alimento ha cambiado por un bollo preñado y la ubicación pasó a ser en el Campo de San Francisco.

El Martes de Campo o fiesta de La Balesquida data de 1232. La solidaridad de Velasquita Giráldez, dama de alta alcurnia carbayona dejó en su testamento parte de su herencia a la Cofradía de los Alfayates, los sastres. Les donó dinero, un hospital con diez camas, y otros inmuebles. A cambio pidió una misa anual por su descanso cuando falleciese.

El gesto de Giráldez hizo que la cofradía de los sastres pasara a denominarse La Balesquida. Desde que falleciera nunca se incumplió la promesa. Se comenzó celebrando la misa un domingo de mayo y después se trasladó al martes de Pascua florida, el origen del Martes de Campo, que surgió a modo de peregrinaje.

Los feligreses, en procesión, iban desde la capilla de Nuestra Señora de la Balesquida hasta la de Santa Ana de Meixide. Allí, la cofradía disponía el almuerzo para los clérigos y cofrades que consistía, según los documentos de la época que lo acreditan, en un «bollo de pan de fisga, medio cuartillo de vino pasado el monte y un torrezno de jamón frito». Ese fue el primer Martes de Campo.

Después de años peregrinando hasta lo que hoy es Montecerrao, los cofrades se fueron cansando de recorrer tan larga distancia así que acabaron quedándose en la desaparecida capilla de Santa Susana. Tan próxima estaba al Campo de San Francisco que los cofrades hicieron suyo el parque y desde entonces es el lugar emblemático para celebrar esta fiesta.

Las crisis

La fiesta fue calando cada vez más en la sociedad ovetense, pero hubo un punto de inflexión en que casi desaparece. En el bienio progresista (1854-1856) los bienes de La Balesquida fueron declarados como enajenables. La medida convulsionó los cimientos de la cofradía que vio nacer esta fiesta, así que no dudaron en jugar sus cartas. Tenían una ventaja, la hermana mayor de la cofradía de La Balesquida era, nada más y nada menos, que la reina Isabel II. Su intercesión salvó la fiesta, la tradición y a los cofrades. Aunque la fortuna les duró poco porque en 1924 vivieron una nueva crisis y en 1930 se anunció su disolución.

Sociedad Protectora de La Balesquida

Tras la disolución, tomó las riendas de la dirección de dicha festividad la Sociedad Protectora de La Balesquida hasta hoy en día.

Curiosidades

Hace cinco años, la Sociedad Protectora de La Balesquida creó el Día del Socio de Honor, un galardón que se entrega al afiliado que se haya distinguido por sus actos humanos y por su dedicación a la Cofradía.