Puertollano, ciudad manchega de tradición minera

Puertollano, ciudad manchega de tradición minera

Paisajes repletos de contrastes rodean una localidad históricamente industrial a medio camino entre Ciudad Real y Sierra Morena

ÁLVARO ROMERO

Localizada al sur de Ciudad Real, en la comarca de Los Pastos, aparece la ciudad manchega de Puertollano. Un entorno espectacular entre dos sierras le contempla, mezclando zonas de dehesas del Valle de Alcudia con formas serranas del valle del río Ojailén, afluente del Guadiana.

Su privilegiada ubicación, en el centro de la Península Ibérica, le ha convertido desde antaño en un lugar de paso casi obligado entre el centro y el sur del país, bien comunicado con importantes núcleos urbanos. La comarca donde se asienta Puertollano limita con la zona volcánica del Campo de Calatrava.

Patrimonio minero

El sector minero ha sido históricamente fuente importante de riqueza y desarrollo económico para el municipio y sus vecinos. El valor patrimonial de la cuenca engloba las formaciones geológicas, las infraestructuras mineras y los restos fósiles que concentra. A día de hoy se ha convertido en un recurso turístico más, todo viajero que hasta allí se acerca tiene la oportunidad de disfrutar de castilletes, monumentos dedicados a la minería, antiguas minas e incluso un museo minero donde conocer el proceso de extracción del carbón. Todo ello sin olvidar el Museo de Etnología, de arquitectura industrial fue la antigua sede de la Sociedad Minera Oretana.

Entre sus calles

Puertollano ofrece multitud de espacios verdes que hacen las delicias de sus vecinos y muestra, también, lugares que revelan un pasado importante que fue pieza clave para el crecimiento económico de la provincia ciudadrealeña. El Museo Municipal aún conserva la fachada original del que años atrás fue el antiguo Ayuntamiento, a día de hoy es uno de los centros culturales más importantes de la región.

Caminando por el corazón de la ciudad es fácil toparse con el Paseo San Gregorio, calle que escolta el Jardín Botánico construido en el siglo XIX solo y exclusivamente para el ocio de sus gentes. Es uno de los rincones más emblemáticos de Puertollano, lugar que alberga la Fuente Agria, la Casa de Baños y la Ermita de la Virgen de Gracia.

La arquitectura religiosa salpica el entramado urbano con ejemplos como la Iglesia de la Asunción o la Ermita de la Soledad, la primera de ellas situada en la Plaza de la Asunción, antiguo centro urbano medieval, fue levantada durante el siglo XVI.

Entorno natural

Los parajes que rodean Puertollano son motivo de visita para los apasionados de la naturaleza y el ocio al aire libre. A menos de 10 kilómetros al sur hace acto de presencia el Valle de Alcudia, un espacio de importante interés medioambiental que alberga restos arqueológicos. Encajonado entre sierras sirve de zona de transición entre la meseta y el sur peninsular.

Esconde en su interior un espectacular paisaje adehesado de encinas, alcornoques y robles. Bosques mediterráneos que sirven de hogar a importantes rapaces como: águilas imperiales y buitres negros, o especies en peligro de extinción como: linces ibéricos y lobos.

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