«Barbón debe trabajar con valentía»

Toma de posesión de Rodríguez-Vigil. El socialista prometió su cargo en la sede de la Junta General, en julio de 1991 y en presencia de Luis Martínez Noval, Pedro de Silva, Juan Manuel Eguiagaray y Laura González. /EFE
Toma de posesión de Rodríguez-Vigil. El socialista prometió su cargo en la sede de la Junta General, en julio de 1991 y en presencia de Luis Martínez Noval, Pedro de Silva, Juan Manuel Eguiagaray y Laura González. / EFE

Trevín y Vigil aconsejan al nuevo presidente que actúe «sin perder de vista la calle» | Los dos ex jefes delEjecutivo recuerdan haber afrontado su toma de posesión con «la ilusión y la preocupación que conlleva un cargo así»

ÓSCAR PANDIELLO

La puesta de largo de Adrián Barbón como nuevo presidente del Principado culminará hoy en una ceremonia cargada de un enorme valor simbólico y político. La toma de posesión del nuevo líder del Ejecutivo pondrá el punto y final a diez días frenéticos para el político lavianés, quien defendió su discurso de investidura llamando a superar los grandes retos de Asturias con grandes pactos de legislatura y, finalmente, fue nombrado presidente el pasado lunes con el respaldo de sus veinte diputados junto a los dos de Izquierda Unida.

La toma de posesión, para los que ya han pasado por ella, resulta un acto emocionante y una suerte de ratificación con la ciudadanía asturiana. Es, en otras palabras, una renovación del compromiso institucional de cara a los cuatro próximos años. Así lo consideran Juan Luis Rodríguez-Vigil y Antonio Trevín, dos de los expresidentes socialistas que lideraron las políticas del Principado durante la última década del siglo pasado.

El Gobierno de Trevín. Antonio Trevín, en el centro, junto a sus consejeros Julián Bonet, Santiago Alonso, José García, María Luisa Carcedo, Amelia Valcárcel, María Antonia F. Felgueroso, Avelino Viejo y Juan Cofiño.
El Gobierno de Trevín. Antonio Trevín, en el centro, junto a sus consejeros Julián Bonet, Santiago Alonso, José García, María Luisa Carcedo, Amelia Valcárcel, María Antonia F. Felgueroso, Avelino Viejo y Juan Cofiño. / J. L. C.

«Es un claro representante de la nueva generación que llega. Se ve que es un joven con muchas ganas de hacer cosas. Tendrá tras de sí todo el apoyo de la FSA y es importante que encare esta etapa con ilusión, siempre consciente de las dificultades. Los retos son muchos y, por tanto, debe trabajar con valentía», explica Rodríguez-Vigil, quien fue presidente entre 1991 y 1993. En su caso, recuerda que vivió la toma de posesión con «mucha ilusión» y, al mismo tiempo, con un alto grado de preocupación. «En ese momento parecía que se caía toda Asturias. Los tiempos han cambiado mucho», rememora el socialista.

Para su sucesor en la presidencia regional, Antonio Trevín, quien ostentó el cargo entre 1993 y 1995, el recuerdo es el de una ceremonia de «gran importancia institucional» en la que primó el «sentimiento de agradecimiento» a la sociedad asturiana por su confianza. «A partir de ahora será el presidente de todos los asturianos, le hayan votado o no. Por ello, tendrá la responsabilidad de ejecutar su programa, pero de una manera siempre abierta a las necesidades que vayan surgiendo», apunta.

De cara a los próximos años, por tanto, Trevín ve necesario que el próximo Ejecutivo regional no se despegue de las necesidades de la calle. Algo que, a su juicio, tendrá más fácil tras su experiencia como alcalde de Laviana. «Que la dificultad de la gestión y del día a día no le quite tiempo para tomar el pulso de la calle. En ese sentido, tiene experiencia después de su época como alcalde, pero no debe perderlo», subraya.

Respecto a las diferencias entre la época actual y la que a él le tocó liderar el Ejecutivo, Trevín reconoce que «hay ciertos paralelismos» que invitan a comparar ambas coyunturas. «Afrontábamos cambios sustanciales en el modelo económico, como ahora. Lo esencial para la legislatura que viene será la generación de empleo, ya que es la única fórmula de recuperar la Asturias vaciada y, en este sentido, los empresarios deben ser los grandes protagonistas», zanja el expresidente asturiano.

Capacidad de diálogo

Otra de las virtudes de las que tendrá que hacer gala el nuevo presidente del Principado, según Rodríguez-Vigil, será la capacidad de interlocución con los distintos «agentes sociales y económicos» que configuran la región. «Hoy en día, al menos, parece que se cierra el capítulo de la minería, que tanto ha lastrado la transformación industrial de Asturias en las últimas décadas», explica.

Este diálogo, completa Trevín, tendrá que ser fluido con las grandes empresas que operan en la región y, desde luego, también con las pymes y las compañías de menor tamaño. «La creación de empleo industrial, la dinamización del medio rural y el mantenimiento de los servicios deben ser prioridades», afirma Trevín.