Borja Sánchez García, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad: «La comunidad científica lleva tiempo pidiendo nuevas políticas»

Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad. / E. C.
Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad. / E. C.

Científico titular del CSIC en el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA)

LAURA CASTROGIJÓN.

Será el encargado de estrenar una de las consejerías más demandadas por todos los sectores económicos de Asturias y también por la comunidad científica a la que pertenece. Borja Sánchez García (1979), natural de San Martín del Rey Aurelio, licenciado en Biología y doctorado por la Universidad de Oviedo, está deseando empezar a trabajar para «cambiar las cosas», aunque se toma su nuevo cargo con cautela. Es amigo personal del nuevo presidente del Principado y presidente del Comité de Ciencia de la FSA, colaboró de forma muy activa en la elaboración del programa electoral con el que Barbón concurrió en las pasadas elecciones. No obstante, «de participar en el programa de la FSA a estar en el Consejo de Gobierno, hay un salto. Hay mucho que aprender», apunta.

Asturias tiene una deuda pendiente con la innovación que Sánchez espera empezar a saldar. «La comunidad científica lleva mucho tiempo pidiendo precisamente esto, tener un cambio de políticas», apunta. Y él es el adecuado para llevarlo a cabo, según María Fernández, la directora del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA) -donde trabajaba hasta ahora el nuevo consejero-. Solo tiene buenas palabras para él. Asegura que es muy entusiasta y trabajador y remarca que su trayectoria profesional es «impecable». Además, valora Fernández, sabe de buena mano lo que cuesta sacar adelante un proyecto de investigación y lo que es ser científico, «este es su gran valor añadido».

De hecho, Sánchez conoce de cerca lo que es que el talento asturiano emigre en busca de una oportunidad laboral, pues durante más de cuatro años estuvo trabajando el Instituto Nacional para la Investigación Agronómica de Francia, la Escuela Nacional de Ingenieros Agrónomos de Burdeos, la Universidad de Parma y el Centro de Cooperaión Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo de Isla Reunión. No obstante, dice el nuevo consejero, «no hay que ser pesimistas. Tuve que irme al extranjero, pero también pude volver».

Está convencido de que sus ganas de trabajar, «dedicado al bien común», y su capacidad multitarea le benefician para afrontar el cargo. Y es que a la par que trabajaba en el IPLA, fue secretario general de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia, socio fundador de una empresa biotecnológica, lideró más de una decena de proyectos de investigación, inventó varias patentes y publicó más de 120 artículos.