Florida ejecutará este jueves a un reo tras sacar a Pablo Ibar del corredor de la muerte

Pablo Ibar, durante la audiencia que trocó su sentencia de muerte por la de cadena perpetua. /Amy Beth Bennett (Efe)
Pablo Ibar, durante la audiencia que trocó su sentencia de muerte por la de cadena perpetua. / Amy Beth Bennett (Efe)

Robert Joseph Long, asesino confeso de ocho mujeres y violador de unas cuarenta, recibirá la inyección letal

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El español Pablo Ibar, declarado culpable el pasado mes de enero de un triple asesinato cometido en Florida en 1994, eludió este miércoles una nueva condena a muerte, pero tendrá que pasar el resto de sus días en prisión después de que los doce miembros del jurado no lograsen la unanimidad que requieren las leyes de Florida para segar la vida de un reo. Detenido en 1994, Ibar ha visto entre barrotes cómo transcurría el último cuarto de siglo, permaneciendo 16 de esos años en el corredor de la muerte. Una decisión que provocó el llanto de su familia, aliviada al no tener que ver abocado a su ser querido al trágico final que siguen teniendo que afrontar otros reclusos de los 30 estados donde está vigente la pena máxima en Estados Unidos y cuya maquinaria volverá a activarse este mismo jueves en el estado soleado para llevar a cabo la octava ejecución del año en el país de las barras y las estrellas.

El camino que ha evitado seguir Pablo Ibar será el que recorra esta tarde Robert Joseph Long, un asesino en serie confeso de ocho mujeres y violador de unas cuarenta que recibirá la inyección letal que le convertirá en el reo número 98 que es ejecutado en Florida desde que 1976 el Tribunal Supremo restituyera la pena de muerte. Será además el primero que es ajusticiado con la firma del gobernador estatal Ron DeSantis, que asumió el cargo el pasado mes de enero.

Desde 1976, un total de 1.497 presos han sido ejecutados en Estados Unidos, mientras que hasta octubre de 2018, 2.721 reos aguardaban en el corredor de la muerte, 354 de ellos en Florida. A esa lista de 1.497 ejecutados se sumará Robert Joseph Long cuando esta tarde reciba la inyección letal, método que se empleó la semana pasada en Tennessee para ajusticiar a Donnie Johnson, condenado por asesinar en 1984 a su esposa, Connie, con una bolsa de basura que le introdujo por la garganta después de que la mujer le planteara el divorcio tras siete años de matrimonio. Johnson fue ejecutado cuatro minutos después de que el estado de Alabama declarase muerto a Michael Samra, al que a sus 42 años se le aplicó igualmente la inyección letal por asesinar en 1997 a cuatro familiares de un amigo, incluyendo dos niñas de 6 y 7 años.

Robert Joseph Long.
Robert Joseph Long. / Reuters

34 años lleva en el corredor de la muerte Robert Joseph Long, cuya apelación fue desestimada el pasado viernes por el Tribunal Supremo de Florida, que mantuvo la decisión de una corte que había desdeñado los argumentos y reclamos de la defensa, entre ellos el procedimiento de la inyección letal que acabará con la vida de este hombre al que se le condenó a la pena capital por el asesinato en 1984 de la joven de 22 años Michelle Denise Simms, una californiana que participó en concursos de belleza, pero que asesinó a al menos otras siete mujeres en Tampa durante la década de los ochenta.

Celdas minúsculas

Long será ejecutado a las 6 de la tarde de este jueves, hora local, en la prisión estatal de Florida, en el condado de Raiford, donde Pablo Ibar pasó 16 años aguardando el mismo fin en una celda de dos metros de ancho por tres metros de largo que contaba con un urinario, una cama, un pequeño escritorio y una reducida ventana, así como una ranura en la puerta por la que los guardias introducían la comida a un preso sometido, como el resto de integrantes del corredor de la muerte, a unas duras condiciones en las que permanecen aislados y sólo disponen de 30 minutos cada dos semanas para salir al aire libre un jaulas instaladas en el patio de la cárcel.

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Etapa en el sendero que conduce a la muerte, las celdas en las que penan los reos anteceden a otras adyacentes a la cámara de ejecución, que cuenta con una camilla blanca pertrechada con correas para sujetar al preso en sus últimos minutos de vida y en las que hay una ventana de vidrio para que los testigos puedan seguir la ejecución desde una habitación adyacente.

Tras ver alterada su sentencia de muerte por la de cadena perpetua, Ibar seguirá alrededor de una semana en el condado de Broward, antes de ser trasladado durante unos tres o cuatro meses al The South Florida Reception Center, en la ciudad de Doral, aledaña a Miami, para después ser recolocado en alguna cárcel estatal.