¡Silencio... se rueda por Scorsese!

Carlos Suárez ofrece las claves de la 'Fórmula Scorsese'. Arriba, un set de rodaje de 'Taxi driver', el vermú presidido por la imagen del cineasta y la Big Band. / PABLO LORENZANA

La Fábrica de Armas de La Vega se llena de actividades en homenaje al Premio Princesa de las Artes 2018

AZAHARA VILLACORTAOVIEDO.

Cualquier incauto que ayer se plantase en la Fábrica de Armas de La Vega sin saber de qué iba aquello podría pensar que estaba en el Bronx de los años veinte del siglo pasado, pero en el Oviedo de 2018 había botellines de cerveza en lugar de ley seca y, en vez de bandas de gánsteres, familias enteras dispuestas a participar en alguna de las actividades que la Fundación Princesa de Asturias ha organizado tras meses de intenso trabajo como tributo a Martin Scorsese, flamante Premio de las Artes 2018.

En la 'Fábrica Scorsese', el proyecto más espectacular de la programación de esta edición de los galardones -con el que, de paso, se cumple el sueño de muchos de ver abiertas las naves de La Vega-, cabe casi todo gracias a la magia del cine y a la buena voluntad del Ministerio de Defensa.

Y, así, la mañana dio comienzo con la proyección de las películas 'Sastre de señoras' y 'Charlot en la tienda', dos de las cintas más celebradas de Charles Chaplin, acompañadas por la música en directo a cargo del maestro Ricardo Casas al piano.

Un preludio exquisito a la hora del vermú, en la que Scorsese Big Band, dirigida por Jesús Ángel Arévalo, ofreció un repertorio de piezas incluidas en las bandas sonoras de las películas del cineasta neoyorquino. Desde clásicos de la música americana de principios del siglo XX hasta vibrantes canciones soul que decenas de personas disfrutaron al sol desde hamacas colocadas sobre el césped mientras interactuaban con una formación de sonido impecable.

Poco más allá, se podía ver a la directora de la Fundación Princesa, Teresa Sanjurjo, con su hijo, respetando la cola para hacerse una de las fotos que cualquiera puede llevarse a casa caracterizado como un auténtico mafioso. Y, simultáneamente, el único director de fotografía asturiano premiado con un Goya por 'Remando al viento', Carlos Suárez, desgranaba las claves de la 'Fórmula Scorsese' desde tres sets montados para vivir la experiencia de un rodaje. Claves narrativas que se han convertido en el sello personal e indeleble de la cinematografía de «un realizador que es heredero de la Nouvelle Vague, que supuso una ruptura tanto en los temas como en la técnica y que suplió la falta medios con talento y aprendizaje». Claqueta y acción.

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