«Gijón no está triste ni apagada»

Mar y Alicia Álvarez, armadas con sus instrumentos. / PALOMA UCHA
Mar y Alicia Álvarez, armadas con sus instrumentos. / PALOMA UCHA

Mar y Alicia Álvarez (músicas) están a punto de celebrar dos décadas de su banda Pauline en la playa: «Cuando salimos por España con un grupo de chicas, flipamos»

AZAHARA VILLACORTA GIJÓN.

Mar (1974) y Alicia Álvarez (1979), hermanas y sin embargo amigas, complementarias y regresadas como hijas pródigas a su Gijón del alma tras una larga temporada en Madrid, se recuerdan creando desde que cosían vestidos para la Barbie y grababan programas de radio imaginarios. Es su «forma natural de estar en el mundo», dicen. Y solo hay que echar un vistazo a sus vidas para comprobar que no mienten, porque las dos andan siempre metidas en mil proyectos. Mar, musicóloga que imparte clases en la academia Sonidópolis, también triunfa entre el público infantil con Petit Pop y ahora acaba de embarcarse en La Tatcher, su nuevo grupo punk. Alicia, periodista en los micrófonos de la Cadena Ser, escribe lo que se tercie. Este mismo año, un poemario infantil titulado '¿Qué necesitas para ser un héroe?' y la segunda edición del libro-disco 'Pulgarina', que además edita con su propio sello: La Fabriquina. Y las dos son Pauline en la playa, la banda que toma el nombre de una película homónima del director francés Éric Rohmer y que el año que viene cumplirá dos décadas tras su paso por Undershakers. Las Álvarez son muchas Álvarez.

-¿Cómo hacen para llegar a todo?

-Alicia: No nos da la vida, pero somos mujeres de acción y tratamos de incorporar a la creación a los niños, algo que a los paisanos les cuesta más.

-¿Cuántos tienen?

-Alicia: ¿Paisanos o guajes? Paisanos, por el momento, uno por cabeza (Risas). Guajes, yo dos. Mar, uno.

-¿Qué es lo que más les gusta de la otra?

-Mar: A mí de mi hermana me mola todo. Soy fan absoluta.

-Alicia: Yo también. Si no fuera hermana de Mar, querría ser su amiga, de su pandi (Risas).

-¿Nunca discuten? No me lo creo.

-Mar: No tenemos tiempo.

-Alicia: Cuando surge un desencuentro, pensamos: «Hay que resolver esto rápido». Pasamos de pantalla enseguida (Risas).

-Creo que lo de complementarse tan bien les viene de familia.

-Mar: Sí. Nuestros padres también son el yin y el yang. Por ejemplo, ella tiene mente científica y él, literaria.

-Alicia: Y ella tiene redes sociales y es tecnológica, mientras que él no tiene ni móvil ni reloj. Va mirando la hora en los Jardines de la Reina, el Náutico... Y es genial porque siempre llega puntual a los sitios (Risas).

-¿Feministas de toda la vida?

-Mar: De siempre. No entendemos otra manera de vivir y creemos que es muy importante que haya mujeres mayores haciendo cosas. Ahí tienes a Madonna o a Patti Smith. Reclamamos el derecho de las mujeres a envejecer en el escenario.

-Alicia: Ye una forma de entender el mundo. Pensamos que este debe ser un mundo para iguales, que ye tener los mismos derechos y las mismas oportunidades. Pero oportunidades reales, no de boquilla.

-¿Hay mucho de eso?

-Alicia: Claro. Porque sobre el papel eres igual que un hombre, pero en la realidad no lo eres.

-Mar: Lo vimos desde que empezamos con el grupo, una banda de chicas en un contexto de hombres. Al principio, vivíamos en nuestra burbuja de Gijón y pensábamos que todo el monte era orégano, pero, cuando empezamos a tocar en el resto de España, flipamos. Los comentarios eran muy condescendientes. Del tipo: «No lo hacéis mal para ser mujeres». O: «¿Ah, pero tocáis vosotras?». Eso nos descolocó mucho porque en Gijón siempre nos habían visto con total normalidad.

-¿Xixón is different?

-Alicia: Sí. Al menos, en nuestro entorno, jamás fuimos 'las chicas'. Así que, cuando salimos, las que ya tenían conciencia feminista se reafirmaron y las que no, cayeron de culo.

-¿Cómo ven su ciudad?

-Alicia: Yo la veo muy bien. No compartimos ese discurso de que está triste y apagada. Lo que observo es que somos todos más mayores, que no hay tanta renovación generacional, pero la actividad que hay en Gijón es tremenda, la cantidad de gente que hace cosas, gente creativa... Que aquí estén Nacho Vegas, Elle Belga, Ricardo Menéndez Salmón, Edgar Plans... Es una ciudad riquísima. No hay más que ver la agenda de EL COMERCIO. ¡No damos abasto!

-Mar: Otra cosa es que falte curro para gente de una franja de edad concreta que se tiene que ir, pero de actividad vamos sobradas.

-Ustedes también se marcharon a Madrid. ¿La echan de menos?

-Alicia: No. Ir al curro paseando por la playa es gloria. Muy bueno tendría que ser lo que nos ofreciesen para cambiar esto.

-Pronto se cumplirán veinte años de su primer disco: 'Nada como el hogar'. ¿Piensan celebrarlo?

-Mar: Claro. Con grandes fastos.

-Alicia: No se cumplen veinte años todos los días, así que va a haber una reedición del disco en diez pulgadas, en vinilo. Una gozada. Y nosotras estaremos de acá para allá porque, además, vamos a a sacar nuevo álbum.

-Al último lo llamaron 'El mundo se va a acabar'...

-Mar: Sí, pero aquí seguimos (Ríe).

-Alicia: Es esa cosa existencialista que te entra cuando te das cuenta de que esto es finito. Porque, cuando eres un chavala, te crees inmortal, pero luego caes en que esto se acaba. Y ya, cuando tienes guajes, ni te digo.

-¿Cómo combaten ese vértigo?

-Alicia: Con muchas risas.

-Mar: El sentido del humor es lo que nos da fuerzas y ganas de tirar pa'lante. En los momentos más extremos, nos miramos y nos partimos. Y luego hacemos esa reflexión: aquí estamos dos días y hay que disfrutarlos. Lo que pasa es que eso del 'carpe diem' y de aprovechar cada momento es difícil de mantener las 24 horas. A veces, quieres echar a correr.

-¿Algún sueño por cumplir?

-Alicia: Estoy en contra de los mensajes Mister Wonderful. Eso de los sueños es muy americanón. Hay que estar en el día a día y asumir los fracasos. Nosotras somos terrenales.

-Mar: Nuestro sueño es el sueño que tenemos, porque no dormimos mucho, así que dos horinas más al día no nos vendrían nada mal (Risas).

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