Así fue la caída del 'Rambo de Cantabria'

Momento del arresto de Luciano Simón / Vídeo: Guardia Civil

Luciano Simón, fuertemente armado, puso en jaque a las fuerzas de seguridad durante 19 horas, tiempo que duró una fuga de película después de permanecer atrincherado en su vivienda a tiros con la Guardia Civil

DANIEL MARTÍNEZ , PEDRO ÁLVAREZ y MARIÑA ÁLVAREZSantander (Cantabria)

Después de diez horas de enfrentamiento armado con la Guardia Civil y otras 19 huido tras haber logrado burlar el cerco policial el hombre que se atrincheró en la tarde del martes en su vivienda de Turieno (Cantabria)ha sido detenido. Los cerca de cien efectivos que formaban parte del dispositivo de búsqueda han logrado dar con él esta madrugada, minutos las 0 antes de1.00 horas. Según confirma la Delegación del Gobierno en Cantabria, Luciano José Simón , de 58 años y vecino de Liébana, fue localizado en las inmediaciones de su casa, en el municipio de Camaleño.

El hombre, fuertemente armado, fue localizado cuando regresaba a su hogar. De hecho, cayó en la trampa que habían diseñado los miembros del Grupo de Acción Rápida (GAR) con base en La Rioja que se desplazaron hasta la zona para contribuir con el operativo. Parte de este equipo permenecía escondido cerca de la casa, seguro de que Luciano regresaría por la noche al lugar donde la noche anterior había abierto fuego en más de 20 ocasiones contra la Benemérita. Y así fue.

Confiado en que la búsqueda se estaba centrando en los montes cercanos y en edificios vacíos, el individuo, que había huido por el tejado tras un duro enfrentamiento, y que no tenía ni comida ni ropa de repuesto, tuvo que regresar al punto donde comenzó todo. Y, evidentemente, fue 'cazado' con una gran discreción. De hecho, a la media hora, la tranquilidad en Turieno era total. Aunque permanecía el cordón policial alrededor de la vivienda, apenas había rastro del centenar de efectivos de cinco provincias distintas que durante casi 30 horas habían participado en el dispositivo.

En estos momentos se encuentra bajo custodia policial en el cuartel de la Guardia Civil de San Vicente de la Barquera, donde fue trasladado instantes después de su detención. En las próximas horas pasará a disposición judicial. El delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga, mostró tras conocer la noticia su agradecimiento a los agentes por el «esfuerzo y trabajo realizado». Además, valoró la «comprensión de la ciudadanía» que en todo momento ha colaborado con el dispositivo y ha seguido las recomendaciones de evitar el monte en la medida de la posible. «Es el momento de felicitarnos por la rápida intervención», ha concluido.

Amplio dispositivo

La detención de Luciano José Simón ha sido posible gracias al amplio dispositivo de búsqueda que había establecido la Guardia Civil para buscarle durante toda la noche, después de que el hombre se fugara a primera hora del miércoles de su casa de Turieno, donde estuvo atrincherado horas y de la que salió armado sin ser visto, tras disparar a los agentes, uno de los cuales resultó herido.

En un momento indeterminado entre las 06.00 y las 07.00 horas, aprovechando un instante de confusión con la llegada de refuerzos, Simón se escapó por una pequeña claraboya del tejado cuando aún no había amanecido, burló el cordón policial y se echó al monte. Al rato, después de que los agentes dejaran de escucharle y de que llevara un tiempo sin responder a sus preguntas, entraron en el cuarto en el que estaba metido y ya no estaba allí.

No se sabe el momento exacto en el que este individuo decidió dejar de disparar y simplemente marcharse, aunque fuentes de la investigación señalaron a este periódico que «tuvo que ser cuando aún no había amanecido porque si no lo habríamos visto». Hasta que llegaron los GAR, los agentes de la Usecic que estaban dentro de la casa, en la segunda planta, a los que Luciano disparaba constantemente desde el tercer piso, trataron de negociar con él en todo momento, intentando convencerle de que tirara el arma. Y Luciano, como respuesta, les disparaba y amenazaba: «¡Os voy a matar a todos!», les gritaba, y la Guardia Civil intentaba sin descanso que la situación terminara sin víctimas: «¡Tira el arma, para ya, esto se puede arreglar (...)!», un diálogo repetido a lo largo de la noche.

Pero sucedió que sobre las 6.00 llegaron los GAR, las fuerzas de operaciones especiales, unidad de élite que se disponía a hacerse cargo de la situación entrando en la vivienda. Y de pronto Luciano ya no hablaba, ni disparaba, ni amenazaba. Pero no era del todo seguro -a la vista de su tozuda actitud- entrar en el cuarto a ver si se había quedado dormido. Además, tantos tiros tuvieron que pegar los agentes durante toda la madrugada que en esos momentos también se habían quedado sin munición, un cúmulo de circunstancias extraordinarias -que llegan los GAR, que no había más balas, que era de noche, que ya no hablaba- que llevaron a tomar una decisión extrema. Entrar en el cuarto de Simón. Eran ya alrededor de las 06.30 horas. Aún no era de día. En ese momento descubrieron que ya no estaba. El ventanuco de ese cuarto abuhardillado, que da al tejado, estaba abierto.

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