Los mineros asturianos: «No somos superhombres, aplicamos la práctica minera»

ÁLEX PIÑA

El jefe de la Brigada de Salvamento Minero agradece el apoyo recibido durante el rescate de Julen: «Estamos desbordados por el cariño de la gente»

Paloma Lamadrid
PALOMA LAMADRIDGijón

«Desbordados» fue una palabra repetida varias veces por el director técnico de la Brigada Central de Salvamento Minero. Sergio Tuñón narró hoy en una rueda de prensa ofrecida en Oviedocómo ha vivido el rescate del pequeño Julen este equipo de especialistas que dirige. Sus otros siete compañeros le cedieron la palabra, en una comparecencia en la que se mezclaron las sonrisas con las lágrimas en los ojos. «Estamos absolutamente desbordados, lo estábamos allí las 300 personas del operativo por el cariño y la ayuda recibida», apuntó Tuñón, quien quiso a agradecer a «todos, en mayúscula y negrita» el afecto y la colaboración.

«Desbordados porque, sin haber hecho nada aún, la gente nos daba las gracias por el hecho de haber ido» a Totalán. Circunstancia que, por otro lado, les generó un «estrés» añadido durante los días que se realizaron los trabajos constructivos para excavar el pozo por el que bajaron para excavar un túnel que permitiera llegar hasta Julen.

Una operación «muy distinta» a las que están acostumbrados a hacer. «Y mucho más teniendo en cuenta que se trataba de un niño», aseguró Tuñón. «Eso añadía una carga porque todos somos padres y con niños incluso de esa edad», añadió. En este momento, el responsable de la brigada hizo un guiño al único de sus compañeros que no tiene descendencia: «Desde aquí animo a Lázaro a que dé el paso», dijo con una amplia sonrisa que repitieron los otros siete brigadistas.

«Nos habría gustado un desenlace distinto; trabajamos lo mejor que sabemos y podemos», pero el pequeño había perdido la vida el día que se cayó al pozo, como reveló la autopsia. Tuñón se mostró humilde en todo momento y rechazó que se les llamase héroes. «No me gustó que antes de hacer nada, salga bien o mal, te etiqueten. Simplemente hicimos nuestro trabajo», señaló. Es más, recalcó que no son «superhombres ni portentos» y, si hubieran existido dificultades, habrían parado.

Por fortuna, «Santa Bárbara nos echó un cable» y no surgieron mayores complicaciones de las previstas en los escenarios diseñados por los especialistas. Su intervención en la localidad malagueña de Totalán les ha dado una visibilidad que no tenían hasta ahora, en un momento en que la minería está abocada a quedar como un vestigio del pasado.

«Tengo que decir que la timidez no está reñida con la satisfacción» porque la brigada, tras 107 años, cuenta con el reconocimiento que merece. «Tardamos mucho, pero por fin se nos conoce y sería bueno administrar esto para dar continuidad a la brigada por muchos años», señaló. El presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal, recogió el guante y aseguró que por parte de la hullera pública «no está en cuestión» este equipo de especialistas. «Y me consta que por parte de la Administración del Principado tampoco», afirmó.

Ahora los brigadistas esperan recuperar su vida normal. Pero «mañana o pasado volveremos estar al pie del teléfono para ayudar donde sea necesario», subrayó Tuñón.

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