El Comercio

La violencia machista se dispara entre las menores con 25 casos en diez meses

Mariti Pereira, directora del Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Malos Tratos (Cavasym).
Mariti Pereira, directora del Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Malos Tratos (Cavasym). / AURELIO FLÓREZ
  • Son adolescentes que fueron golpeadas por sus novios o violadas por conocidos sin que ningún agresor haya ingresado en prisión

Entre 2010 y 2015, cuatro adolescentes necesitaron apoyo jurídico y psicológico del Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Malos Tratos (Cavasym), el único dispositivo de ese tipo abierto en Asturias. En solo diez meses de 2016, ya han pasado por el dispositivo gijonés 25. Todas para recibir asistencia psicológica. Todas víctimas de agresión. De ellas, 16 sufrieron palizas de sus novios. El resto fueron violadas.

«Es impresionante lo que está pasando. El aumento de la violencia hacia las menores es brutal», asegura la directora del centro, Mariti Pereira. Con una experiencia de más de 25 años, reconoce la fundadora de Cavasym que los casos de adolescentes son «especialmente complicados, porque si ya a una mujer adulta le cuesta salir de una relación de maltrato, con las jóvenes es peor».

El retrato que dibujan los casos que las dos psicólogas tienen abiertos este año es el de una chica muy joven, «entre 14 y 16 años; una incluso llegó con 13». Fue agredida por su novio, que «casi siempre de la misma edad de la víctima, aunque también los hay adultos». Las víctimas normalmente estudian bien y pertenecen a una familias «normalizada. Alguna hay que procede de un entorno desestructurado, pero la mayoría no responde a ese perfil.

Lo que sí es común a todas es su decisión de «no denunciar». Tanto es así que, explica Mariti Pereira, «solo han denunciado las víctimas de agresión sexual», pero incluso en esos casos «el agresor está en libertad. Los que han pasado por el juzgado siguen a la espera de juicio». Y eso pese a que la mayoría de los expedientes jurídicos tramitados por Cavasym en los últimos cinco años acabaron con sentencia condenatorio: el 80% de los fallos.

Prostitutas de premio

Sobre los motivos que llevan a las generaciones que, teóricamente, más formación e información han tenido sobre la tolerancia cero al maltrato, a repetir roles de machismo y sumisión, Pereira lo tiene claro: «Falta educación afectivo-sexual. Falta educación en igualdad».

Repite Mariti Pereira una de las conclusiones del IX Congreso Mundial de Bioética, el celebrado la pasada semana en Gijón y que se centró en las violencias hacia las mujeres. «El problema está en que no se ha educado en igualdad. Aún se repiten roles machistas con el agravante de la hipersexualización de la imagen de la mujer que ofrecen programas, series y películas», lamentó la fundadora de Cavasym.

Como ejemplo, apuntó una de los casos dados a conocer en los debates de la Sociedad Internacional de Bioética. «Contaron cómo, en un club de fútbol, cuando un equipo de adolescentes logró ganar un campeonato el premio fue llevarlos a todos a un club de prostitución».

En su opinión, «mientras eso se considere normal» y, sobre todo, «mientras no se controle el porno que los jóvenes ven sin regulación alguna en internet», el maltrato a las mujeres «continuará creciendo». A la vez, critica que no se haya trabajado «en erradicar esa visión falsamente romántica del chico malote, del novio que controla el maquillaje, el vestuario, las amistades de la chica. Muchas de las niñas con las que hablamos están convencidas de que él lo hace porque las quiere».

A golpe de clic

Eso genera momentos tan duros como «el de dos menores que, después de haber tenido una orden de protección contra su novio, porque las machacaba, acabaron volviendo con él». Pereira insiste en que «también a las mujeres adultas les cuesta dar el paso» y apunta a que ya están recibiendo peticiones de ayuda de adolescentes «hijas de mujeres que, en su momento, tuvieron que acudir a la Casa Malva por ser víctimas de maltrato».

Lo que hace diferentes a las jóvenes de sus madres es el acoso en las redes sociales. «Son brutales los mensajes que llegan a recibir», asegura.

Para frenar este tipo de ataques, desde la Oficina de Igualdad de Gijón trabajan ya en una campaña de concienciación «que se llamará 'A golpe de clic', puesto que es así como sufren muchos de los ataques».

Así lo explicó la jefa de la entidad, Felisa Soria, quien confirmó «el repunte en la violencia entre jóvenes». En año y medio, cuatro menores de edad necesitaron los servicios del Centro Asesor de la Mujer. «El 13% de las usuarias de nuestros servicios no ha cumplido los 30 años», señaló.