«Tenemos la esperanza de que esté en una de las cuevas y esto acabe pronto»

Borja Ovies, pareja de la joven arrastrada por la mar en Arnao, siguió desde Salinas el operativo de búsqueda. / OMAR ANTUÑA

La familia de Dévora Salas confía en que los buzos de la Guardia Civil puedan descender hoy al fondo de los acantilados

SHEYLA GONZÁLEZSALINAS.

Se cumplen cuatro días de la desaparición de Dévora Salas en la mar tras precipitarse cuando pescaba en el acantilado de Arnao, en Castrillón. «Tenemos la esperanza de que esté en una de las cuevas y esto acabe pronto», decía ayer Nuria Fernández, madre de Borja Ovies, la pareja de la joven, que se encontraba con ella cuando se produjo el accidente.

El área de búsqueda de Dévora Salas se ampliaba ayer hasta Gijón. Tanto el Helimer como el helicóptero de Bomberos abarcaron la zona que va desde El Musel hasta llegar a Castrillón, un itinerario que repetirán hoy para poder abarcar las corrientes de la zona. «Esperamos no tanto que aparezca el cuerpo sino que puedan salir a flote la ropa o la riñonera», apuntaba Francisco Barreñada, jefe de zona y coordinador del dispositivo.

Además, todavía no ha sido posible explorar el fondo de los acantilados, labor que llevarán a cabo los GEAS, si es posible, a lo largo de hoy. En la zona en la que desapareció la joven hay varias y pequeñas cuevas en las que podría haber quedado atrapada. La familia de Dévora Salas confía en que los buzos de la Guardia Civil puedan, por fin, bajar hoy.

«Todo dependerá de las condiciones de la mar, parece que ha mejorado un poco respecto a estos días. Esperemos que puedan entrar los buzos y cerrar esa parte de la búsqueda», resaltaba ayer Francisco Barreñada, jefe de zona y coordinador del dispositivo para encontrar a Dévora Salas, que se cayó a la mar cuando estaba pescando junto con su pareja hacia las dos de la madrugada en los acantilados de Arnao.

«La mar ha estado muy mala y ellos no pueden hacer descensos. Todos sabemos como es la mar y lo traicionera que puede ser», indicó la madre de Ovies. Tras conocer de primera mano el operativo previsto para ayer, tanto Ovies como su madre se quedaron unos minutos en la zona aunque «él nada más que ve la mar se pone malo». Nuria Fernández acompañaba a su hijo a conocer el desarrollo del operativo de búsqueda. «Él tiene en su mente la imagen de ella cayendo al mar y nadando, pero no nos han puesto paños calientes. Somos conscientes de que la búsqueda puede tardar días e incluso que no llegue a aparecer», comentaba Fernández, que indicó que han denunciado ante la Guardia Civil comentarios ofensivos en redes sociales tanto hacia Dévora Salas como contra Borja Ovies.

El servicio de Emergencias del Principado ha puesto a su disposición un equipo psicosocial. «No quiere hablar con los psicólogos, se cierra en banda», comentaba la madre, que añadía que «se encuentra en shock, no quería venir porque está destrozado, pero tenemos que tirar para adelante aunque tardará en reponerse».

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