Culpan al oso del ataque a dos burros y los daños en una capilla de Somiedo

Tejas de la capilla removidas, la semana pasada, bajo las que había un panal/
Tejas de la capilla removidas, la semana pasada, bajo las que había un panal

Los incidentes ocurrieron en el pueblo de Villaux. «No sería extraño; hay muchos plantígrados y a veces la arman por la miel», indica el alcalde

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Del oso empieza a hablarse con desconfianza en Villaux, pueblo somedano con una decena de viviendas rodeadas de bosque. «Llevamos años padeciendo esto, hay cada vez más animales y un día puede ocurrir algo grave», comenta uno de sus vecinos. Las sospechas se acrecentaron la semana pasada, al ver parte de la techumbre de la capilla de la Casa Protasia arruinada. El inmueble, edificado antes de 1700, estaba atestado por panales de miel, una tentación que se cree llevó al oso a escalarlo. «Dos días han tenido que venir luego los bomberos para retirar el resto del enjambre», indica el habitante.

El asalto sucede después de que en junio perecieran dos burros en apenas diez días. «Primero mató a la madre, y luego a la cría; sabemos que fue el oso porque lo dijo el guarda que vino», señala el vecino. Por las mismas fechas también se achacó a los plantígrados los daños descubiertos en una pomarada.

«Hay preocupación, incluso entre el personal de Hidroeléctrica que tiene que andar por la zona, para retirar las hojas y mantener las compuertas en los afluentes, y se los encuentran cada vez más», comunica el mismo lugareño.

La responsabilidad del oso es plausible para quienes mejor lo conocen.«Es un animal que varía su alimentación, buscando siempre la opción más fácil. En junio suele nutrirse de bayas y arándanos, pero no hay motivo para que, como omnívoro, no ataque a un burro», indica Carlos Nores, doctor en Biología. «También es verdad que en ocasiones se le achacan daños que no hace», matiza. Respecto a la miel confía en que por ella «son capaces de hacer auténticas virguerías; les pierde».

«No sería extraño, hay muchos osos y a veces la arman por la miel», afirma el alcalde, Belarmino Fernández. «Al año se pagan 300.000 euros en daños por la fauna salvaje y el oso representa un 5%; no es mucho comparado con el jabalí y el lobo y suele centrarse sobre todo en cerezales y manzanos, pero siempre hemos tenido casos de entradas en los pueblos para coger la miel», indica. Encontrarse al animal «impresiona, hace que suba mucho la adrenalina y requiere precaución, pero estos casos son relativamente normales», abunda.