De Asturias a León por el argayu

Los estudiantes atraviesan el argayo del Pontón en dirección a sus hogares, en Oseja./NEL ACEBAL
Los estudiantes atraviesan el argayo del Pontón en dirección a sus hogares, en Oseja. / NEL ACEBAL

Estudiantes y trabajadores, obligados a cruzar a pie un tramo del puerto de El Pontón para superar el desprendimiento de rocas y llegar a sus casas

GLORIA POMARADA

La N-625 no es solo una infraestructura para los vecinos del municipio leonés de Oseja de Sajambre, es la vía de acceso a servicios básicos como la atención sanitaria en el hospital de Arriondas y las clases en el IES Rey Pelayo de Cangas de Onís. Para los habitantes del Oriente asturiano y los propios sajambriegos es también una herramienta de trabajo por la que a diario cruzan desde el panadero a repartidores de suministros y camioneros que transportan forraje ganadero desde la Meseta. Ante la situación crítica que ha supuesto un corte que se prolonga desde el martes, de uno y otro lado se ha terminado por imponer una medida desesperada: cruzar el argayo de toneladas de roca a pie.

Minutos antes de las tres de la tarde, tres de los cinco alumnos del instituto que estos días han tenido que permanecer en Cangas se disponían a atravesar el desprendimiento maleta en mano y acompañados de sus padres. «Tenían que haberse puesto antes con la obra, esto es una nacional, no un camino. Nosotros tenemos todo en Asturias», lamentaban los progenitores. Los jóvenes, por su parte, se mostraban «contentos» de volver por fin a casa tras una semana de odisea. «Nos tuvieron que mandar la ropa», contaron. Los otros dos estudiantes pasarán el fin de semana en Asturias al tener familiares que pueden alojarles.

El corte afecta también a profesionales con negocio en ambas comunidades. Es el caso del panadero leonés Benito Díaz, quien en los primeros días recurrió a la ayuda de la competencia. Así, una panadería de Santillán horneó para él el suministro diario de modo que el miércoles pudo realizar con normalidad la ruta que le lleva desde Infiesto a Ribadesella, pasando por Cangas y Arriondas. «No les podía estar cargando con tanto trabajo», contaba ayer Benito, mientras efectuaba el reparto de un pan ya horneado en Oseja de Sajambre y que tuvo que pasar a las seis de la mañana a través del argayo. En total, 25 sacos que transportó con ayuda de cinco amigos «que se ofrecieron voluntarios». «No le puedo pedir a nadie que lo haga porque es un riesgo», dijo.

La operación de trasvase, que también han adoptado más vecinos y comerciantes, pasa por llegar en coche hasta un lado, cruzar a pie y montar en otro vehículo que les esté esperando. Para abrir camino entre el desprendimiento, algunos como el panadero han ido moviendo piedras. «Tengo heridas en las manos», aseveró.

NEL ACEBAL

Sin reservas

También el cangués Manuel Martínez cruzó ayer el argayo cargado con suministro para el establecimiento hostelero de la familia García Montoya, que le esperaba en el propio montículo para hacer el intercambio. «Yo vendo por Oseja y tengo que seguir trabajando. Ir por Tarna es imposible y más estando nevado», explicó Martínez. Por su parte, los hosteleros sajambriegos lamentaron que lo inesperado del corte les ha pillado desprevenidos. «No teníamos reservas y en esta zona todo nos lo traen de Asturias», explicó Mercedes Montoya. Por todo ello, leoneses y asturianos urgen tanto una rápida solución como medidas de calado en una carretera nacional en la que identifican una creciente inseguridad.

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