La Federación de Montañismo denuncia que la mitad de las sendas en Asturias están en mal estado

Colegiales recorriendo en bicicleta la Senda del Oso esta misma semana. Algunos centros escolares han anulado sus reservas desde el último accidente. / HUGO ÁLVAREZ
Colegiales recorriendo en bicicleta la Senda del Oso esta misma semana. Algunos centros escolares han anulado sus reservas desde el último accidente. / HUGO ÁLVAREZ

El Principado confirma inversiones para mejorar la seguridad de la Senda del Oso y asegura que en los últimos seis años ha destinado 286.393 euros

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

El 50% de los senderos homologados que hay en Asturias presenta deficiencias. La Federación de Deportes de Montaña y Senderismo del Principado de Asturias (FEMPA) denuncia que de los aproximadamente 6.500 kilómetros de rutas que hay en la región, más de la mitad adolecen de falta de mantenimiento. El problema va mucho más allá de la Senda del Oso. «Son senderos que los ayuntamientos hicieron en su día, en su mayoría con fondos europeos, pero después no se preocuparon de su conservación», indica el vicepresidente de la FEMPA y vocal de senderismo, Antonio Alba Moratilla.

Un sendero homologado es aquel que cumple unas exigencias precisas de trazado y señalización. En el Principado hay 301 sendas de 'Pequeño Recorrido', es decir, con una longitud máxima de 50 kilómetros e identificados con franjas amarilla y blanca y unos 15 que superan esa longitud, reciben la calificación de 'Gran Recorrido' y se reconocen por los colores blanco y rojo. Además, hay 20 'Senderos Locales', que no sobrepasan los diez kilómetros y tienen señales verdes y blancas. En teoría, las rutas que presentan estas marcas son seguras. Pero en la práctica, «salvo en el occidente, sobre todo en la zona de los Oscos, y en los parques naturales donde ahora se empieza a invertir en su mejora, prácticamente están abandonados». La maleza invade las sendas, las marcas se borran con el tiempo y los animales mueven las señales. Es entones cuando la gente se pierde y las rutas que deberían ser seguras se tornan peligrosas. «Hemos tenido accidentes mortales por equivocaciones en senderos», lamenta Alba.

Más información

La Federación lleva años «clamando en el desierto» por la mejora de los senderos. Ya ha retirado la homologación a unos 150, pero hay muchos más que no se encuentran en estado óptimo. «El mismo miércoles quitamos la homologación a la Senda de la Escrita, que va desde Somiedo a Pravia. Recibimos quejas de gente que se perdió y el aviso de que un argayo caído hace tiempo aún no se había arreglado», describe Alba. Cuando reciben una denuncia ciudadana, los miembros del comité de senderismo alertan al ayuntamiento o la entidad promotora. «Damos un plazo de tres meses para arreglarlo y si no tenemos noticias o cuando lo visita un técnico sigue en mal estado, quitamos la homologación».

Rutas «ilegales»

Un sendero homologado debe cumplir una normativa de señalización específica. Pero los técnicos de la FEMPA se encuentran a menudo con «senderos ilegales» que emplean las marcas oficiales de manera incorrecta. «Son conocidas por todo el mundo y los senderistas saben que cuando se las encuentran van por sitios seguros, pero hay ayuntamientos y administraciones que colocan estas señas a su libre albedrío», señala.

La Federación ha decidido denunciar estas prácticas, ya que «si estas señales no están bien puestas, seguirlas constituye un peligro». Para conseguir señalizar correctamente una nueva ruta, apunta Alba, «los ayuntamientos apenas tienen que invertir 500 euros por sendero para mandar a un técnico a revisarlo». En el caso de los senderos que ya hubieran estado homologados pero hayan perdido la certificación, la revisión es gratuita. «Los consistorios únicamente deben poner la voluntad de conservarlo en condiciones».

La ruta que está ahora en boca de todos, la Senda del Oso, no está homologada ya que, tal y como adelantó EL COMERCIO, la Federación no acepta que haya barandillas más allá de los sitios peligrosos. Después de que la Fiscalía anunciase la apertura de una investigación para determinar el estado de conservación y señalización de esta senda tras el accidente mortal ocurrido el pasado 12 de mayo y el incidente de este martes, el Principado se comprometió ayer a invertir en la mejora de la seguridad de la senda «en la misma proporción de años anteriores», anunció el portavoz del Gobierno autonómico Guillermo Martínez.

El consejero señaló también que entre 2013 y 2019 el Gobierno asturiano destinó 286.393 euros a colaborar con la mancomunidad y los ayuntamientos en el acondicionamiento de la Senda del Oso. Por lo tanto, de «seguir en la misma línea» como anunció Martínez, este año invertirán 47.732 euros en actuaciones en la ruta que podrían «reorientar» para atender a las más necesarias en materia de seguridad.

Preocupación

El estado de las rutas de senderismo preocupa en toda la región. Algunas son más peligrosas que otras, pero tanto empresarios turísticos como los propios ayuntamientos coinciden en que todas precisan mantenimiento. «El desarreglo de las rutas, que constituyen un importante aliciente para el turismo rural, da una imagen nefasta», reprocha Adriano Berdasco, presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural. En su opinión, «son muchas las razones para que se cuiden». Un punto en el que coincide con Ana Soberón, vicepresidenta del Clúster de Turismo Rural, quien reconoce que «vendemos las sendas como recurso turístico pero no se les presta suficiente atención, lo que tiene un impacto negativo». El mantenimiento, matiza, «se debe conjugar con la consciencia de que realizar una actividad en la naturaleza requiere asumir una serie de riesgos».

Del occidente al oriente asturiano, son muchos los consistorios que por estas fechas deben realizar labores de mantenimiento para acondicionar sus respectivas rutas de cara al verano. En el occidente, el Paseo del Vino, que discurre a orillas del río Luiña, en Cangas del Narcea, presenta varios argayos, que el temporal del invierno acentuó aún más. Otra de las sendas que genera recelo por el estado deficiente del trazado es la de las Hoces del Esva, que transcurre desde Bustiello de Paredes, en Valdés, hasta Calleras, en Tineo. Presenta importantes deterioros como barandillas rotas, falta de escalones o huecos en las pasarelas.

En Mieres preocupa el estado de un recorrido de 15 kilómetros que parte de la localidad de Figaredo y llega hasta La Molinera recorriendo todo el Valle de Turón. «Hay muchos tramos descuidados y con las vallas caídas; la única protección que encontramos es, en ocasiones, una cinta para advertir del riesgo, nada más», señala la presidenta de la asociación Mejoras del Valle, Silvia Suárez. En Llanes, explica Juan Carlos Armas, se está emprendiendo ahora la reparación de varias sendas, mientras que en Colunga y otros concejos del oriente «el mantenimiento es permanente».

EN ESTA INFORMACIÓN HAN COLABORADO AIDA COLLADO, ÁLEX FUENTE, LUCÍA RAMOS, BELÉN GARCÍA HIDALGO, ROSALÍA AGUDÍN Y SANDRA S. FERRERÍA