Lotería en Feve: trenes anunciados se cancelan y otros suprimidos sí circulan

Convoy cubierto de grafitis en Soto del Barco, en el que cuesta localizar la puerta y ventanillas. / DANIEL CUÉLLAR
Convoy cubierto de grafitis en Soto del Barco, en el que cuesta localizar la puerta y ventanillas. / DANIEL CUÉLLAR

La empresa sufre este sábado su cuarta jornada de cancelaciones masivas

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Feve vive su cuarto día de cancelaciones masivas, esta vez con dos particularidades. La empresa ha estrenado hoy sus trenes turísticos y mantiene un despliegue especial por la fiesta de la sidra en Nava. Estos servicios adicionales se prestan mientras en la red de cercanías se suceden las supresiones. Coger un tren habitual hoy se está convirtiendo en una lotería para los pasajeros: en algunas estaciones se pusieron en los últimos días carteles que indican que no hay frecuencias entre Gijón y Avilés, o en la línea Gijón-Oviedo-Trubia y, sin embargo, el trabajo en talleres y el descenso de frecuencias los fines de semana, está logrando liberar algunos ferrocarriles que sí circulan en esas rutas. En sentido contrario, hay usuarios que llegan a la estación confiados en encontrar la frecuencia que habían localizado en internet y se encuentran sin el tren.

«Ese es el problema, que suprimen sin previo aviso», se dolía Eva Artime, esta mañana. Habitual de las rutas Trubia-Oviedo-Gijón y Gijón-Laviana, aseguraba haber consultado en la web oficial de Renfe los horarios, para asegurar uno de sus desplazamientos, y luego al llegar a la estación «no existía ese tren. Así no se puede». En el mismo andén Rocío García se desesperaba, perfectamente arreglada: «Tengo que estar en una comunión en Avilés, y había llegado con quince minutos de margen para asegurarme de coger el tren, pero resulta que lo han suprimido«, lamentaba. »No sé qué voy a hacer ahora, porque llegar no llego«, confiaba.

Sobre el papel Feve tiene 68 unidades pero desde el martes es incapaz de reunir las 25 que necesita para cumplir puntualmente con la cartelera que anuncia a sus clientes. La consecuencia es que está suprimiendo total o parcialmente cerca de un centenar de servicios cada día en Asturias. Hasta este sábado iban cerca de 300, lo que supone que desatiende casi un tercio de las frecuencias que tiene programadas.

La empresa reconoce los problemas que atraviesa, recalca que donde no hay trenes de ancho Renfe trata de fletar autobuses o taxis, que informa de las incidencias en los paneles presentes solo en parte de las estaciones, y que está echando el resto en los talleres para recuperar parte de las unidades averiadas. «La solución no será inmediata», admiten desde la operadora.

A diferencia de otros episodios de cancelaciones masivas, esta vez el problema reside únicamente en la falta de unidades disponibles. Desde hace meses hay trenes en los que falla el sistema de climatización; son unidades en las que las ventanas no se pueden abrir, lo que genera una atmósfera incómoda en días de calor. Es una incidencia que están sufriendo por ejemplo convoyes de la Serie 433 (antes denominada 3300), de la que hay una docena en la región y salieron de fábrica entre 1981 y 1985. A ello se unen las averías de motores, los actos vandálicos y las pintadas de grafitis «cada vez más frecuentes», según indican fuentes sindicales. Como prueba de ello la foto que ilustra esta noticia, tomada por el fotógrafo Daniel Cuéllar, el miércoles en Soto del Barco. El tren circulaba completamente cubierto de pintura. Dentro viajaba su madre «que intentaba mirar por la ventanilla para que no se le pasara la estación, pero no se veía a través de los cristales», explica.

«Esto clama al cielo; estamos pagando muchos años de no invertir un euro en mantenimiento y así no hay forma de trabajar», lamentan los representantes de los trabajadores.

El plan de cercanías indica que parte del parque móvil data de 1966. Por falta de repuestos, en los últimos años los mecánicos han tirado de un proceso de «canibalización», esto es, aprovechaban compuestos de los trenes en peor estado para usarlos en los de más reciente avería. La solución se sabía coyuntural pero los talleres siguen sin recibir los compuestos necesarios, en ocasiones porque ya ni siquiera los hay disponibles en el mercado dada la antigüedad de los trenes.

A falta de soluciones temporales que reviertan la situación a corto plazo, Renfe está en un proceso de renovación de su parque, lo que se traducirá en la llegada de ferrocarriles nuevos dentro de dos años. Eso sí, de cumplir con los planes de cercanías hasta ahora presentados, su distribución generará nuevos desequilibrios. La programación para Asturias compromete la llegada de seis nuevos trenes, y cuatro más si se completan las duplicaciones de vía ideadas. Todo ello supone una inversión de 45 millones. En Cantabria se anunciaron 133 millones para renovar por completo el parque, con 28 nuevos trenes.

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