Feve suprime cien frecuencias por averías y fallos del aire acondicionado en los cercanías

Varias personas miran el panel de avisos en la estación de trenes de Gijón. / PALOMA UCHA
Varias personas miran el panel de avisos en la estación de trenes de Gijón. / PALOMA UCHA

La falta de convoyes obligó a cancelar un tercio de la programación. Cantabria desata una tormenta política pese a sufrir menos problemas

RAMÓN MUÑIZGIJÓN.

Nueva crisis en Feve. La operadora del ancho métrico canceló ayer «cerca de un centenar de servicios» en Asturias, según confirmó la compañía. La razón estuvo en una combinación de «averías y problemas con la climatización; además hay algunas unidad afectadas por accidentes que tuvieron y que todavía no han podido ser recuperadas», detallaron.

La operadora programa cada día laborable 317 circulaciones de cercanías para dar servicio a 112 estaciones. El despliegue es amplio y para llegar a todas partes necesita reunir cada mañana 25 trenes en condiciones. Sobre el papel Feve tiene 43 unidades en Asturias, pero las averías se acumulan en los últimos años dejando inservible parte de la flota.

El despliegue llevaba tiempo al límite y la situación empezó a desequilibrarse del todo el 10 de julio pasado. Aquella mañana estaban fuera de servicio cuatro de cada diez trenes; la operadora no podía cubrir toda la cartelera y canceló por primera vez un centenar de servicios. Es una oleada que se prorrogó durante semanas, que obligó a la compañía a reforzar los talleres para salir al paso, pero en la que de nuevo ha vuelto a caer.

Los factores que alimentan esta tormenta perfecta son varios. Por un lado la Serie 2700, la más moderna de la compañía, se ha revelado como la menos fiable y, cuando no da problemas de motor, es el aire acondicionado. A ello hay que sumar que el 67% del parque ha superado las tres décadas en activo, lo que explica sus achaques. La normativa se ha endurecido y ello se traduce en que trenes con problemas menores que antes podían circular ahora deben esperar a su completa reparación. La regulación ha ampliado también los trámites que debe cubrir el personal de talleres para procurarse los repuestos necesarios.

Todo ello confluyó para que ayer, de nuevo, los gerentes de la compañía se encontraran sin trenes suficientes y la obligación de tomar medidas. Las cancelaciones se fueron decidiendo con la idea de minimizar los perjuicios a sus clientes. Por eso suprimió las doce frecuencias por sentido que hay programadas de Gijón a Oviedo, dado que los viajeros que van entre las dos ciudades más pobladas de la región cuentan con la alternativa de los trenes rojiblancos de Renfe. «Se indicó a los usuarios que podían utilizar esos», resaltan en la compañía. La decisión, habitual en los días con problemas, afecta sobre todo a los usuarios de las estaciones intermedias, esto es, Colloto, El Berrón, Noreña e Intu Asturias.

También fueron recortadas a la mitad las frecuencias entre Avilés y Gijón, relación donde «normalmente hay un tren cada media hora», recordó la operadora. Es una oferta robusta que Feve trata de mantener los fines de semana, días en los que en ancho convencional Oviedo-Avilés, pese a tener más viajeros, se las debe arreglar con menos trenes. A todo ello cabe sumar cancelaciones entre Oviedo y Pola de Siero. Desde la operadora confían en ir solventando la situación «conforme se recuperen en talleres las unidades afectadas».

A largo plazo las esperanzas están depositadas en las nuevas ramas que ya tiene compradas y que el fabricante irá entregando dentro de dos años. El problema es que los planes de cercanías comprometidos por el Ministerio de Fomento prevén que a Asturias lleguen seis nuevas unidades, mientras para Cantabria anunció una renovación completa del parque, con 28 convoyes nuevos.

En la provincia vecina también Feve vive problemas. Según el comité de empresa cántabro, en los primeros seis meses 396 servicios fueron cancelados. Es un volumen de incidencias inferior al asturiano, pero que ha bastado para generar un incendio político. El Ejecutivo autonómico califica de «insostenible» la deriva y su consejero de Industria recuerda que el apoyo a la investidura de Pedro Sánchez está condicionado a la llegada de inversiones; Ciudadanos carga contra el presidente Miguel Ángel Revilla para que sea más exigente, y el PP acusa a los socialistas de haber paralizado el plan de modernización diseñado por el Gobierno de Mariano Rajoy.

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