Fomento planea reducir a 100 kilómetros la velocidad en toda la 'Y' tras su ampliación

Fomento planea reducir a 100 kilómetros la velocidad en toda la 'Y' tras su ampliación

La mediana de hormigón y la nueva geometría merman la visibilidad. Por seguridad, el ministerio rebajará la máxima en el tramo Oviedo-Lugones

RAMÓN MUÑIZGIJÓN.

Los funcionarios del Ministerio de Fomento están examinando a los 25 aspirantes que quieren asumir la ampliación de la 'Y' en el tramo Lugones-Matalablima (Oviedo). La obra durará 42 meses y empezará a cambiar la fisonomía de la infraestructura más utilizada por los asturianos. Ahora los conductores avanzan por un firme de hormigón armado, estriado en su superficie, lo que incrementa el agarre de los neumáticos al precio de provocar un ruido que dificulta la conversación. En este segmento de 4,39 kilómetros en cambio se aplicará una capa de aglomerado fono-absorbente para mitigar ese bullicio.

Otro de los cambios es la reducción del espacio entre calzadas. Los conductores de uno y otro sentido avanzan ahora teniendo entre medias un espacio de al menos 9,51 metros. Eso suman los arcenes de cada lado y una mediana generosa, puesta así en los años 70 para mayor seguridad del tráfico. Ahora para abaratar costes, el ministerio optó por ampliar el firme ocupando al máximo posible ese terreno. El resultado es que tras la obra la distancia entre los tráficos de uno y otro sentido se reducirá en un 55%, con puntos en los que el margen es de poco más de un metro.

Esa nueva mediana será un muro de hormigón, como el que recibe a los conductores asturianos cuando acceden a Madrid por la autovía del Noroeste (A-6). La proximidad a la barrera hormigonada genera en quienes circulan junto a ella cierta sensación de inseguridad, algo que tiene explicación y ha sido estudiado por los técnicos que contrató Fomento para madurar el proyecto de la 'Y'.

«El problema que se presenta, y que perjudica esta solución, es la falta de visibilidad de parada», apuntan en el documento. La suma entre esa menor distancia entre calzadas, la barrera de hormigón, además de los peraltes y curvas tras la ampliación tiene consecuencias: «En gran parte del trazado no se dispone de visibilidad de parada para 120 kilómetros por hora». Su decisión fue que, para compensar esa pérdida de seguridad, una vez terminada la obra, la velocidad máxima del tramo Lugones-Matalablima quede en los 100 kilómetros por hora. Las decisiones adoptadas en este segmento condicionan de alguna manera lo que se hará en el resto de la infraestructura.

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En su programación de obras para el periodo 2012-2024, el ministerio mantiene entre sus prioridades la «mejora de la 'Y' asturiana» en su totalidad. Para cumplir el calendario, le quedarían cinco años para terminar el proyecto y lanzar las obras en los tramos restantes, esto es, Lugones-Serín y Lloreda-Tamón, una tarea que estima en 95 millones. ¿Será extensiva la rebaja de velocidad a ellos también? «En general sí, pero eso se matizará en los correspondientes proyectos, de acuerdo con las visibilidades y otros condicionantes de diseño», responden desde Fomento. El objetivo es «asegurar una conducción cómoda y segura para todos los usuarios», subrayan.

La decisión, de materializarse, tendría consecuencias en la principal arteria de la región, con tramos utilizados por cerca de 70.000 vehículos al día. Según las estaciones de medición del ministerio, el flujo es más veloz entre Oviedo y Serín, donde el tráfico se libra a una media de 114,4 kilómetros por hora; en Avilés-Serín avanza a 112,5 y en Serín-Gijón estaría en los 108.

La diferencia entre ir de Lloreda a Matalablima a 120 o hacerlo a 100 es que el desplazamiento se prolonga en un par de minutos. Además de la pérdida de tiempo para el usuario, entre las consecuencias está que se produce un menor consumo de combustible y se reducen las emisiones contaminantes del vehículo, tal y como han comprobado los conductores en los momentos en los que las administraciones redujeron el límite permitido de forma coyuntural.