Los grupos conservacionistas urgen un protocolo de intervención tras la muerte de una osa

La osa, en el río Teverga, momentos antes de ser rescatada./@Chocotuits
La osa, en el río Teverga, momentos antes de ser rescatada. / @Chocotuits

«No hay preparación ninguna, todo queda a la improvisación», lamenta por su parte el Fapas, crítico con el tiempo que tardó el rescate del sábado

Iván Villar
IVÁN VILLARGijón

Tras la muerte el sábado de una osa que había sido hallada malherida en Proaza, la Fundación Oso Pardo insistió ayer en «la urgencia de aprobar un protocolo de intervención con osos», documento que lleva tiempo reclamando a todas las comunidades autónomas cantábricas y pirenaicas. «Esta herramienta es necesaria para orientar las intervenciones con oseznos huérfanos heridos, osos adultos heridos y osos habituados (a la presencia del hombre), y para arropar a los que se encargan de llevarlas a cabo, dándoles seguridad», apunta la organización conservacionista. La fundación considera que con este protocolo «se conseguirá más eficacia y seguridad» ante situaciones como la que tuvo lugar el sábado, «que van a seguir produciéndose en una población de osos cantábricos que va en aumento y que convive con las personas y sus actividades».

La intención es que el documento sea común a todas las regiones. Asturias, Cantabria, Galicia y Castilla y León llevan meses elaborando un protocolo que establece entre otros aspectos la creación de equipos específicos de intervención en cada comunidad, con personal técnico, guardas y veterinarios que contarán con material anestésico, de captura y de transporte y manejo de osos. El texto ya ha sido presentado al Ministerio de Medio Ambiente para su conocimiento y, si lo ve necesario, su traslado a las comunidades pirenaicas. Pero aún no ha sido aprobado formalmente. También lamentó ayer esta situación el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), que considera que en la actualidad «no hay preparación alguna y todo queda a la improvisación y la buena voluntad de quienes participan en los rescates».

En el caso de la osa que murió el sábado, la primera voz de alarma, por parte de varios conductores que la vieron caminando junto a la carretera, llegó a las once de la mañana. Según relata la Fundación Oso Pardo, la Guardia Civil fue la primera en llegar, y se ocupó de apartar a turistas y curiosos. Poco más tarde, cuando había transcurrido media hora desde el aviso, lo hicieron miembros de la Fundación Oso de Asturias y el guarda coordinador de la Patrulla Oso del Principado, a los que se sumarían después otro agente del Medio Natural de la Patrulla Oso y un miembro del Fapas. «En todo momento, hasta la llegada del equipo de intervención a las tres de la tarde, el animal, que se había desplazado al río cercano, estuvo bajo control y supervisión de los guardas del Principado. Tras un difícil rescate en el que hubo que anestesiar a la osa debido a sus heridas graves y su estado de extrema debilidad, falleció en el traslado a una clínica».

«Espectáculo lamentable»

El Fapas, por su parte, cree que el tiempo de intervención fue excesivo. «Hemos asistido a uno de los espectáculos más lamentables, la agonía de una osa tras casi seis horas de espera a que llegase la oportunidad de rescatarla. No es el primer caso en el que se suministra anestesia a un oso después de horas herido y sometido a un enorme estrés corporal. Los ingredientes perfectos para que actúe como un factor determinante de colapso físico».

En los próximos días se le practicarán una necropsia y análisis toxicológicos para determinar el origen de sus heridas –se apunta a un atropello– y la causa de la muerte.