«Si cae un alud, estamos vendidos»

Javier Díaz atiende a sus cabras en la localidad de Tielve. / FOTOS: NEL ACEBAL
Javier Díaz atiende a sus cabras en la localidad de Tielve. / FOTOS: NEL ACEBAL

Los vecinos de la localidad de Sotres reclaman que se repare la quitanieves | «Lleva con averías desde octubre», lamentan los cabraliegos, que no creen que la máquina pueda cumplir con su función

L. RAMOS

La borrasca 'Helena' dejaba ayer una capa de entre veinte y treinta centímetros de nieve en Sotres, el pueblo más alto de los Picos de Europa. Pero a sus habitantes no es eso lo que les preocupa, pues están más que acostumbrados a bregar con el blanco elemento. Estos cabraliegos tienen su mente puesta en el estado de la máquina quitanieves encargada de despejar la carretera que les sirve de acceso y que, según explicaban ayer a este diario, «lleva con continuas averías desde la 'nevadona' del pasado octubre y no terminan de repararla».

Así las cosas, el operario que la maneja se veía ayer obligado a dar varias pasadas para poder dejar despejada la carretera comarcal CA-1, quedando la localidad cabraliega incomunicada durante varias horas. «No deja de dar problemas y según está, como caiga un alud estamos vendidos, pues no va a ser capaz de retirarlo», explicaba la elaboradora de queso Cabrales Jéssica López.

En términos similares se expresaba la joven ganadera Kaelia Cotera, a quien, una vez más, le tocó caminar entre la nieve para poder ir a atender a sus animales, pues durante las primeras horas del día el conductor de la quitanieves no fue capaz de limpiar del todo la carretera. «Se estropea cada poco, dejándonos incomunicados, así que estamos como para que nos caiga otra nevadona como la de octubre», lamentaba, recordando que en Sotres residen niños que deben bajar a diario al colegio, además de muchos vecinos que tienen sus trabajos en otras localidades. Por ello, estos cabraliegos siguen esperando por las anunciadas viseras antialudes que, tras varios años de espera, podrían empezar a construirse a lo largo de este mismo ejercicio.

Argayos y viento

A nivel del mar no fue la nieve, sino el fuerte viento, el que provocó varios desperfectos ayer en el oriente. En la capital riosellana resultó derribada una farola del paseo de la playa de Santa Marina y lo mismo sucedió con uno de los monolitos que sirven de explicación a los paneles de Mingotes en el paseo de La Grúa. En Amieva se registraba un argayo en la carretera que conduce a la pequeña localidad de Eno, al igual que en Ponga, en la vía que comunica Sobrefoz y Abiegos. Además, en Cangas de Onís estuvo cortada al tráfico la carretera a los Lagos de Covadonga y en Colunga las lluvias de los últimos días empeoraron el estado del hundimiento de la carretera de Libardón.

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