Un cambio de imagen en el talud parragués

Dos operarios colocando los rollos de la malla de triple torsión ayer en la ladera de Parres. /
Dos operarios colocando los rollos de la malla de triple torsión ayer en la ladera de Parres.

La ladera comienza a estar cubierta por la primera malla de contención, a la que seguirá una segunda de cable de acero

SHEILA VACALlanes

La ladera de la N-634 donde se produjo el argayo en Parres se está tornando a gris. Y es que, ya se empieza a ver cómo la malla de triple torsión comienza a ocupar el talud afectado por el derrumbe. Se trata de una serie de bobinas de rejilla de unos cuatro metros de ancho que los operarios extienden desde lo alto de la ladera hasta la base de la misma. Lo hacen colgados de un arnés y ayudados de una grúa, anclando el primer extremo en la cima para ir desenvolviendo el rollo de tal manera que quede pegado al terreno.

Una vez fijada esta medida de contención se pondrá sobre la misma otra malla de cable mucho más fuerte, formada por una especie de nidos de abeja. Se consigue así que, en el caso de que parte de la arenisca que conforma el talud se desprenda, se encuentre con el primer filtro que sería la malla más fina y después con otro más consistente que sería la cableada y anclada por bulones.

Los operarios de la obra trabajan intensamente estos días, en un horario que va de 9 de la mañana a siete de la tarde, cuando empieza a hacerse de noche y ya se empiezan a dificultar las labores por la falta de luz. También los fines de semana continúa su turno. Y es que, la se trata de una carretera de lo más transitada ya que comunica, entre otros, los concejos de Piloña y Parres, y tiene una gran carga de tráfico, que durante estos días está siendo desviado por otras carreteras secundarias.