Los parragueses creen que el corte de la N-634 «durará demasiado y será perjudicial»

Los operarios se encargaban ayer de asegurar bien la malla de triple torsión en la parte más alta de la ladera del Taragañu, en Arobes (Parres). /
Los operarios se encargaban ayer de asegurar bien la malla de triple torsión en la parte más alta de la ladera del Taragañu, en Arobes (Parres).

Apuntan a una pérdida de visitantes por culpa de los desvíos del tráfico, sobre todo con lo que respecta a los autobuses

SHEILA VACALlanes

Los desvíos del tráfico que se presuponían provisionales con motivo del gran argayo de Parres, durarán más de lo que los vecinos esperaban. Cuatro son los meses que los técnicos y la Delegación del Gobierno estiman para que la N-634 vuelva a la normalidad circulatoria. Las carreteras comarcales por las que se desvía el tráfico -en sentido a Oviedo por Cuadroveña hasta Soto de Dueñas y desde Soto de Dueñas a Arobes por Viabaño, hacia Santander- serán de doble sentido para residentes, pero no para el resto de conductores, además de que los autobuses y los vehículos pesados tienen prohibido circular por ellas, siendo obligatorio ir por la autovía del Cantábrico.

Algunos parragueses como María Teresa Zurbano, del bar El Forquetu de Arriondas, consideran que durante el tiempo que la carretera nacional permanezca cerrada, habrá un grave perjuicio en el municipio. «Cuatro meses es demasiado, se abrirá en verano. El problema de todo esto es que al desviar a los autobuses y demás, se evita que entren en Arriondas y que, por lo tanto, consuman aquí. Pasarán directamente a Cangas», indica. Valora positivamente la obra del falso túnel que se prevé construir en la zona afectada donde se produjo el derrumbe, pero cree que el corte del vial «durante tanto tiempo no será positivo».

La misma opinión comparte Manuel Cuadriello, vecino de Arriondas. «Es una verdadera traba para los transportistas, los autobuses y camioneros, que tienen que dar mucha vuelta para llegar hasta su destino. Aunque creo que la idea de hacer el falso túnel donde se produjo el argayo es positiva», subraya.

Son ya más de dos semanas las que el tráfico se encuentra desviado por vías secundarias. Un tráfico que es constante, ya que se trata de una carretera que tiene mucho peso de vehículos. «Los coches pequeños no tienen problema a la hora de coger el desvío, pero lo tienen más complicado los de grandes dimensiones», explica el taxista Pablo Blanco. Entiende este conductor que quienes tendrán más problemas también son «las personas de fuera, que no son de la zona y por tanto no conocen las carreteras de los pueblos para moverse por ellas», indica.

Además los conductores que tomen el desvío marcado tienen que tener precaución porque pueden encontrarse, de repente, con un coche de frente. Un hecho que preocupa a este vecino y también al alcalde de Parres, Marcos Gutiérrez Escandón, que se encuentra preocupado por si eso puede suponer algún problema de seguridad. «Debe informarse bien a la gente. Además, nos encontraremos con la Semana Santa y es una zona muy transitada para ir a Covadonga y el Oriente de la región. Hay que reforzar la señalización», advertía el primer edil durante la reunión mantenida la semana pasada para con el delegado del Gobierno, ingenieros y personal de Tráfico.

El punto diferente lo aporta la presidenta de la Asociación de Profesionales del Comercio de Arriondas, Ana Suárez. Entiende esta parraguesa que «es una molestia el tener que desviarse por las carreteras secundarias, pero hay que buscarle el lado positivo al asunto. De esta manera, los conductores que normalmente cogerían la nacional, podrán conocer pueblos de Parres. Es decir, que podría aprovecharse como un plus en el mundo rural, aprovechar las circunstancias y ofrecer propuestas atractivas de cara a los foráneos», apunta Suárez.

Nuevo desprendimiento

Mientras se intenta poner remedio al famoso argayo de Parres, en la misma carretera y a tan solo dos kilómetros de distancia, en el punto kilométrico 345, en Ozanes, se ha producido un pequeño desprendimiento de terreno de la ladera, del que se han encargado los operarios de Arobes y que corre peligro de ser más grave si las lluvias persisten, ya que se trata de un talud con el mismo componente de arenisca.