La N-634 a su paso por Arobes tendrá un carril de circulación alternativo a partir del 1 de abril

Un momento de la reunión mantenida por técnicos y autoridades. /
Un momento de la reunión mantenida por técnicos y autoridades.

Mientras ese tráfico controlado permanezca abierto, los operarios se encargarán de construir el falso túnel y solo se harán cortes ocasionales

SHEILA VACALlanes

La normalidad regresa poco a poco a la N-634 a su paso por la localidad parraguesa de Arobes, donde se produjo el argayo que desde el pasado 7 de febrero mantiene cortada la carretera. Los trabajos para reforzar la ladera en el punto kilométrico 347 avanzan a buen ritmo, tanto que está previsto que el próximo 1 de abril se abra al tráfico un paso provisional de un único carril para dar servicio de forma alternativa a los vehículos. Estará regulado por un par de semáforos y permitirá el paso intermitente de los coches en ambos sentidos. Así lo anunció ayer el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, tras mantener una reunión con técnicos, ingenieros y responsables de Tráfico en la región.

Los operarios se encargan en estas jornadas de colocar la segunda malla de contención, de cable de acero y anclada por bulones, que completa a la de triple torsión ya fijada. Si todo marcha debidamente, estará resuelto para Semana Santa y, una vez que concluyan estos trabajos de sujeción de la ladera, «entendemos que, por razones de seguridad, se puede restablecer el tráfico alternativamente en esa zona», indicaba De Lorenzo. El siguiente paso a dar será el de la construcción de un falso túnel de 70 metros que no interrumpirá al tráfico, ya que se levantará simultáneamente.

«Puede que hagan cortes ocasionales en la carretera, pero está previsto que el tráfico sea normal», indicaba el alcalde de Parres, Marcos Gutiérrez Escandón. Él mismo había solicitado hace días una reunión con el delegado del Gobierno para conocer la marcha de los trabajos y las medidas a adoptar, e informar de todo a los vecinos que, desde que se produjo el famoso 'argayón', se han tenido que adaptar a los desvíos secundarios habilitados.

En todo momento, la prioridad en las labores fue la seguridad. Con este fin por bandera, las primeras acciones estuvieron concentradas en analizar el terreno y eliminar el material sobrante de la ladera parraguesa, que corría riesgo de que también se precipitase a la carretera. Una vez limpia, llegó el turno de afianzarla con las mallas. «No es el típico argayo asturiano», destacaba Gabino de Lorenzo pocos días después del suceso. De hecho, los técnicos del Ministerio de Fomento lo calificaron como el mayor derrumbe en España en los últimos doce meses. Tal y como indicó César Fernández-Nespral, el jefe de la Demarcación de Carreteras en Asturias, el material desprendido se precipitó sobre la calzada a 100 kilómetros por hora, lo que hizo que la barrera protectora ubicada sobre el muro de hormigón «se doblara». «El desprendimiento inicial fue de unas 700 toneladas de material», mientras que con lo derruido tras sanear el talud se superaron ampliamente las 2.000.

Por otro lado, con la firme idea de hacer más segura la nacional y aprovechando que permanece cerrada a la circulación, los operarios que trabajan en la ladera de Parres han transmitido a los responsables de Carreteras la necesidad de eliminar unos cuantos árboles secos que se encuentran en dirección Soto de Dueñas y que corren el riesgo de caer a la vía. Esperan, por tanto, recibir el visto bueno para iniciar esas labores.