El argayo de Arenas destroza más de tres kilómetros de la calzada romana

El argayo de Arenas destroza más de tres kilómetros de la calzada romana

El desprendimiento de la ladera de Portudera arrastró piedras de una tonelada de esta vía catalogada por Patrimonio y aún con uso ganadero

GLORIA POMARADA ARENAS.

Cuando a primera hora de la tarde del domingo la ladera se venía abajo sobre la carretera AS-114 en las inmediaciones de Arenas de Cabrales, la vista se dirigía a las consecuencias más evidentes, kilos de sedimentos bloqueando la comunicación con Panes. Sin embargo, el foco de los conocedores de la zona se ponía metros más arriba, por donde discurre otra vía, la construida hace más de dos mil años por los romanos. Las sospechas de que la calzada de Caoru podría haberse visto afectada se confirmaba en la mañana de ayer de la mano del guía de montaña Rubén Carbajal. El desprendimiento «llevó cantidad de piedras, de hasta una tonelada, porque debajo había otra capa de relleno. Los romanos eran listos y ponían varias», explicó. Su estimación es que un total de tres kilómetros y medio de la vía están destrozados, un tramo correspondiente a cuatro vueltas de esta infraestructura construida sobre un fuerte desnivel. De hecho, el daño se localiza «a 750 metros de altitud entre la fuente de La Canal y la cruz de Pruvia», detalló el guía.

A la vista de la destrucción, el argayo «tuvo que ser espectacular», apunta Carbajal, que recuerda que la calzada ha permanecido intacta a lo largo de los siglos. Las primeras hipótesis de los conocedores de la montaña apuntan a que pudo formarse una bolsa de agua en lo alto de la ladera de Portudera, pues el terreno no es de caliza, sino de arenisca, arcillas y cuarcita, «que no filtra».

Tras documentar los daños del ancestral camino, el Ayuntamiento de Cabrales tiene previsto remitir en la jornada de hoy un informe a la Consejería de Cultura. «La calzada está catalogada», recordó el alcalde cabraliego, Francisco González, a la espera ahora de soluciones. Una de las primeras medidas para conservar el bien se tomó ayer mismo, nada más comprobar que la calzada se había visto afectada. «Cuando nos enteramos avisamos a Carreteras de que dejara la piedra por si se puede reutilizar», explicó el primer edil.

El Ayuntamiento de Cabrales prevé enviar hoy un informe a la Consejería de Cultura

Con esas rocas de caliza a recaudo y a la espera de los contactos con Cultura, la problemática a la que se enfrentan en Cabrales se va ya perfilando. La calzada romana seguía siendo utilizada por montañeros y turistas, pero también por los ganaderos en la trashumancia hacia el puerto. «Aunque las personas se puedan arreglar para pasar, para el ganado es imposible», señaló González. Las reses están ahora en la temporada de pastos en los puertos, pero el momento de su bajada comienza a preocupar en la zona. «Está peligroso, por ahí las vacas no bajan», añadió Carbajal.

Por su parte, los trabajos en la AS-114 permitían abrir ayer los dos carriles de la vía, tras permanecer totalmente cortada más de siete horas en la tarde del domingo. A última hora de esa noche, una pala mixta conseguía abrir una de las vías y en la mañana de ayer maquinaria de la Consejería de Infraestructuras continuaba con los trabajos. A primera hora de la tarde la carretera lucía ya despejada. La opción adoptada para deshacerse provisionalmente de los sedimentos -estimados por los operarios en la capacidad correspondiente a cuarenta camiones- es la de depositarlos en una finca «cedida por un vecino», indicó el alcalde.

Con el argayo de Arenas, Cabrales fue el concejo más perjudicado de la comarca oriental por las fuertes lluvias caídas el domingo. No obstante, los daños también llegaron a Onís, donde La Cuevona de Avín y las viviendas inundadas están ya libres de agua, apuntó el alcalde José Manuel Abeledo. En el concejo de Ponga, el Ayuntamiento se encargó ayer de limpiar las calles afectadas, así como la red de alcantarillado.

 

Fotos

Vídeos