Pedro Nieva, el supuesto inductor del crimen del concejal de Llanes Javier Ardines fue detenido en diciembre por un caso de drogas

Pedro Nieva, acusado de ser el inductor. / Damián Arienza

La investigación del crimen de Ardines se cruzó con otra de un invernadero de cannabis en Burgos al que habría instalado la electricidad

O. SUÁREZ / L. RAMOS

La 'operación Strabe', abierta para esclarecer el crimen de Javier Ardines, se cruzó en noviembre con otra, denominada 'Mariateza'. Ambas fueron desarrolladas por la Guardia Civil. El vínculo común era uno de los sospechosos, aunque los hechos delictivos eran compartimentos estancos. A últimos de diciembre Pedro Nieva, considerado autor intelectual del asesinato del concejal llanisco, fue detenido por tráfico de drogas. Se le acusó entonces de haber instalado el suministro eléctrico en un invernadero de plantas de cannabis en Las Merindades, en el Norte de Burgos. Habría montado un avanzado sistema para dotar de luz y calor a las plantas de cannabis.

En la intervención policial fueron detenidos otros dos hombres, I. C. G., de 24 años, y M. S. Z., de 38. En el registro del invernadero ilegal se intervinieron 998 plantas de marihuana en distinta fase de desarrollo, 12.079 euros en efectivo que portaba uno de los arrestados, un detector de micrófonos utilizado como medida de seguridad, 61 lámparas con tulipa, 31 lámparas fluorescentes, 58 transformadores de corriente, 32 ventiladores, 12 extractores, 9 filtros de carbono y decenas de metros de cableado eléctrico, un generador industrial de 75 kw, cientos de macetas, fertilizantes y útiles para el desarrollo y acondicionamiento de las plantas, así como documentación sobre periodos de cultivo.

Esa investigación de droga arrancó en abril cuando la Guardia Civil obtuvo indicios que hacían sospechar que una propiedad privada de la provincia de Burgos, una vivienda unifamiliar de alquiler, podría albergar un invernadero de marihuana.

Discreta vigilancia

Los tres sospechosos fueron sometidos a una discreta vigilancia. No fue hasta diciembre cuando los agentes tuvieron pruebas suficientes para solicitar una orden judicial y registrar el presunto laboratorio, operación en la que Nieva llegó a ser detenido. Para entonces ya era el principal sospechoso de haber encargado a dos sicarios la muerte de su primo político. Un plan que habría sido urdido por los celos que sentía por una presunta relación de Ardines con su mujer. Sin embargo, la Guardia Civil no tendría por aquel entonces todas las pruebas para sustentar la investigación por el crimen del concejal. Los dos casos eran ajenos y separados, por lo que a Pedro Nieva se le dejó hacer para que continuase con su vida normal y estudiar sus movimientos día y noche. Tuvieron que pasar casi dos meses para que cayese de nuevo. En esta ocasión acusado de cargos mucho más graves.